Cómo enseñar a hablar a un loro

Cómo enseñar a hablar a un loro

Es una de las dudas más comunes de quienes comparten su vida con estas aves exóticas: cómo enseñar a hablar a un loro. Una tarea que, a priori, puede parecernos complicada y a la que no vamos a quitarle por completo ese apelativo. Enseñar a hablar a un loro conlleva grandes dosis de paciencia, tiempo y una rutina diaria que fomentará que nuestro compañero plumoso aprenda aquello que queramos enseñarle.

Como punto de partida, es importante entender que el hecho de ser loro no implica forzosamente que hable. Es cierto que, por su morfología, el cuerpo de estas aves está preparado para aprender a hablar e, incluso, cuentan con una capacidad para responder de determinada manera ante ciertas palabras o estímulos. Aunque la mayoría de los loros pueden acabar aprendiendo a silbar o a entonar una melodía, es cierto que hay especies más predispuestas a ello e, incluso, sexos: un loro macho siempre tendrá una capacidad de aprendizaje y un repertorio mayor que una hembra.

Pero antes de entrar en algunos consejos para saber cómo enseñar a hablar a un loro, es vital que comprendamos que la capacidad cognitiva de nuestra ave no es tal. Los loros aprenden por imitación e, incluso, por repetición. Una razón de peso para que seamos sumamente cuidadosos con aquello que decimos en su presencia ya que si tenemos, por ejemplo, costumbre de utilizar de manera repetitiva una palabra malsonante es más que probable que nuestro loro la acabe repitiendo.

Y lo que es peor o más divertido, según cómo se mire: lo hará sin filtrar en qué momento ni ante qué espectadores.

 

5 CONSEJOS PARA ENSEÑAR A HABLAR A UN LORO

Simpáticos e incluso gamberros, estas aves exóticas son un compañero de vida singular que promete buenos ratos de diversión una vez han conseguido aprender a comunicarse con nosotros. Sin embargo, para lograrlo tenemos que tener en cuenta algunos aspectos empezando por uno fundamental: la edad del loro.

Enseñar a hablar a un loro es una tarea que tendremos que iniciar desde su juventud, ya que cuanto más joven sea el animal más capacidad tendrá de hacerlo. Y decimos iniciar porque un loro que, desde pequeño, se acostumbra a aprender palabras continuará aprendiendo durante toda su longeva vida. Si tenemos un loro mayor, no significa que no pueda aprender sino que este aprendizaje conllevará más tiempo y, por tanto, más de esa paciencia que mencionábamos al principio.

Técnicas para enseñar a hablar a un loro

 

Dicho esto, descubramos cinco consejos para enseñar a hablar a un loro que nos ayudarán a hacer que el nuestro haga uso de esa locuacidad tan característica de estas aves.

 

1. Ganarnos su confianza

Todo animal necesita un periodo de aclimatación a su hogar pero, también, a las personas que forman parte de su vida. En el caso de los loros, este periodo es vital para establecer vínculos emocionales y afectivos con él y, por tanto, para despertar sus ganas de comunicarse con nosotros. Para lograr ganarnos su confianza, no solo tenemos que proveerle de una jaula para aves de dimensiones acordes con sus necesidades sino, también, de estímulos externos que sacien una de sus principales necesidades: el juego.

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Los loros son aves activas y juguetonas que, además, necesitan de ese tiempo de ocio para sentirse bien. Por esta razón, fomentar el juego no solo les permite estar contentos sino, además, empezar a establecer una relación más estrecha con sus dueños. Al principio, el juego debe ser dentro de su espacio y, a medida que el loro coja confianza con nosotros, podemos empezar a sacarle de él para que juegue también en otras estancias de la casa. Eso sí: siempre teniendo precaución de acotar el espacio y de tener cerradas ventanas o balcones por los que pueda escapar.

 

2. Un ambiente relajado y silencioso para enseñar a hablar a un loro

Para que pueda centrar toda su atención en la actividad que estamos desarrollando, lo ideal es enseñar a hablar a un loro en un ambiente sin distracciones. Ni televisión, ni radio ni más gente más allá del instructor de su aprendizaje. De esta manera, él focalizará toda su atención en nosotros y su concentración estará a disposición de aquellos sonidos y palabras que emitamos.

También es aconsejable retirar de su alcance los juguetes o la comida. De esta manera, tan solo estará pendiente de la sesión de entrenamiento.

 

3. No excedernos en el tiempo

Hay que tener en cuenta que cualquier proceso de aprendizaje conlleva por un lado cansancio y, por otro, la pérdida de atención en la actividad. En el caso de enseñar a hablar a un loro, controlar los tiempos de trabajo con él es fundamental para sacarle todo el provecho y evitar que el animal se aburra o se ponga nervioso. Por esta razón, la duración ideal de cualquier sesión de aprendizaje con él no debe exceder nunca los diez o quince minutos como máximo.

Pero además del tiempo, es importante elegir cuándo enseñar a hablar a un loro. Por la mañana y al anochecer son los dos momentos del día ideales para ello. Los dos en los que él estará más receptivo para prestarse a aprender.

 

4. Palabras cortas unidas a gestos

Al comenzar a enseñar a hablar a un loro, es importante que lo hagamos con palabras cortas o combinaciones de dos palabras como máximo; que tendremos que repetir durante el tiempo que dure la sesión cambiando la entonación. Este aspecto hace que el loro no se aburra y, además, se encuentre con una gama más amplia de sonidos que le permitan despertar su curiosidad. Algo que nos hará saber adoptando esa postura tan característica de estas aves de girar la cabeza, como gesto de que nos escuchan; ahuecar sus plumas o, incluso, dilatando las pupilas como reacción al estímulo.

Uso de gestos para enseñar a hablar a un loro

 

Además, es recomendable unir esas palabras cortas con gestos. Así si decimos “pipa” y le damos una, él aprenderá que ese es el nombre e, incluso, llegará a pedírnosla. Un juego de identificación que podemos llevar a cabo con expresiones emocionales, como “te quiero” o “abrazo”, unido a gestos determinados, como acariciar su cuello en el primer caso o apoyar nuestra frente en la suya en el segundo. De esta forma, no solo podrá decírnoslo a nosotros sino que, además, incluso sin vocalizar podrá hacer uso de esas señales de afecto como parte de su lenguaje corporal.

Esto mismo podemos aplicarlo a gestos rutinarios como “a dormir” para enseñarle a volver a su espacio, “buenos días” cuando lo destapemos por la mañana o, incluso, un “sube” si queremos que identifique esa palabra con trepar a un determinado sitio.

 

5. Premiar con golosinas

El refuerzo positivo con premios es parte del adiestramiento de cualquier animal, y en el caso de enseñar a hablar a un loro no es menos. Si valoramos su evolución y aprendizaje con golosinas acordes a sus características, tendrá ganas de aprender y mejorar en su comunicación con nosotros. Unos premios que podemos dispensarles al finalizar la sesión o, bien, cuando pronuncie por primera vez alguna de las palabras que estamos trabajando con él.

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Sin embargo y a pesar de la utilidad, no se puede hacer un abuso de ellos porque perderán su efectividad. La habilidad es encontrar ese punto de equilibrio en el que los premios sean precisamente lo que son: un premio.

Y más allá de estos consejos, tengamos algo claro: enseñar a hablar a un loro es una tarea que implica disciplina diaria y tiempo.

Algo que, a pesar del esfuerzo, conlleva la mejor de las recompensas: compartir todavía más la vida con ellos.