Cómo combatir la mosca blanca de tus plantas

Cómo combatir la mosca blanca

Es una de las plagas más habituales del verano y, también, de las más agresivas. Un buen motivo para saber cómo combatir la mosca blanca desde el mismo momento en el que la detectemos. Porque, a pesar de que su apariencia sea inofensiva, nada más lejos de la realidad. Una plaga de mosca blanca no solo colonizará nuestras plantas a una velocidad de vértigo. Además comprometerá seriamente su salud, hasta el punto de acabar con su vida.

Combatir la mosca blanca es uno de los dolores de cabeza habituales de los amantes de las plantas y del huerto. Un molesto insecto que suele aparecer a comienzos de la primavera y que puede propagarse durante todo el verano. Y decimos esto porque su capacidad de expansión es asombrosa: una sola hembra puede llegar a poner 300 huevos de una sola vez. Un número que ya nos da una pista de hasta qué punto este pequeño insecto puede llegar a ser peligroso para nuestra naturaleza.

Y no: no podemos evitar que haga acto de presencia. Pero lo que sí está en nuestra mano es conocerla bien y, lo que es más importante, vigilar de cerca nuestras plantas.

CONOCER AL INSECTO Y SUS EFECTOS, EL PRIMER PASO PARA COMBATIR LA MOSCA BLANCA

La mosca blanca es un insecto que se da, fundamentalmente, en climas templados y húmedos. Su tamaño, de entre uno y tres milímetros, no guarda proporción con el efecto devastador que tiene sobre las plantas. Y decimos devastador porque ese es su efecto. La mosca blanca es un insecto que se alimenta de savia. Una sangre vegetal que succionan sin descanso, ya que hablamos de insectos sumamente voraces.

Si has tenido que plantearte eliminar las plagas del jardín, este modus operandi te resultará muy familiar. Y es que, a pesar de su nombre, la mosca blanca pertenece, como el pulgón, a la familia de las chinches. Comparten con el pulgón tanto su manera de alimentarse como su voracidad. La principal diferencia entre unos y otros: cuentan con alas. Un detalle que no es menor. Gracias a ellas, las moscas blancas localizan sus objetivos. Algo que también juega a nuestro favor, ya que este detalle es precisamente lo que nos permitirá identificar si están presentes en nuestras plantas.

Cómo identificar la mosca blanca

 

Cómo se manifiesta la mosca blanca en nuestras plantas

Combatir la mosca blanca pasa por identificar este insecto diminuto y saber cuáles son sus efectos sobre nuestras plantas. Y no son menores. Porque, a pesar de que lo más visible sea ver cómo se arruina la floración de nuestras plantas de exterior o cómo las plantas de huerto no dan frutos, los efectos de este insecto van mucho más allá. Esas pérdidas son solo la parte visible del problema. La peor, en realidad, es que son un síntoma de que nuestra planta se está debilitando.

Esto, en realidad, es solo el primer paso de la infección por causa de este insecto. A la pérdida de flores o la carencia de frutos le seguirán otros síntomas todavía más alarmantes: la aparición de zonas más claras entre el verde habitual de las hojas, hojas amarillas y secas; y, por último, la aparición de afecciones oportunistas. El último empujón definitivo para comprometer todavía más la salud de nuestra planta.

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Y decimos esto porque la mosca blanca segrega melaza sobre las hojas. Una sustancia que actúa como un auténtico imán para el hongo negrilla. Y seamos honestos: si además de combatir la mosca blanca tenemos que plantearnos eliminar la fumagina, nombre que recibe este hongo, nuestra planta no lo resistirá.

Qué puede provocar la aparición de la mosca blanca

Como decíamos, la aparición de la mosca blanca es inevitable. Sin embargo, cuando se convierte en una plaga recurrente es una clara señal de que no estamos haciendo algo bien. Puede ser consecuencia de un exceso o defecto de riego o de sol; o contar con una planta debilitada, ya sea por falta de abono o de cuidados.

En el caso del huerto, además de estos aspectos hay que contemplar algunos más. Desde un exceso de nitrógeno en la tierra provocado por una fertilización excesiva a no ser respetuosos con los calendarios de siembra pasando por contar con monocultivos que no favorezcan la diversidad. El abanico de causas es amplio y, sin lugar a dudas,

IDENTIFICARLA DE FORMA PRECOZ, OTRO PASO IMPRESCINDIBLE PARA COMBATIR LA MOSCA BLANCA

La prevención es imprescindible para combatir la mosca blanca. Una tarea que comienza en la observación de nuestras plantas, desde el momento en el que comienza el buen tiempo.

La mosca blanca suele situarse, en un primer estadio, en el envés de las hojas. Dado que su tamaño es tan reducido, no es sencillo poder detectarla a simple vista. Tendremos que ayudarnos de una lupa para poder verlas aunque, en muchas ocasiones, bastará con algo mucho más sencillo: mover las hojas. Si estamos ante insectos en fase adulta, los veremos revolotear alrededor de la planta ante nuestro movimiento.

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Una vez detectada, es fundamental concentrarse en la tarea de combatir la mosca blanca. Y es que no bastará con una única dosis de insecticida, sino que tendremos que ser rigurosos tanto con las dosis como con la manera de aplicarlo. Solo así lograremos frenarla e, incluso, eliminarla.

Combatir la mosca blanca no es sencillo. Pero bien merece la pena emprender la tarea que poner a salvo nuestras plantas.