Las biochimeneas se han convertido, en los últimos años, en uno de los sistemas de climatización más demandados en nuestro país. Una alternativa que cuenta con un buen número de ventajas con respecto a los sistemas tradicionales, empezando por un aspecto: su impacto medioambiental es sustancialmente menor que las de combustión de gas, leña o petróleo. Una razón de peso para que muchos hogares, comprometidos con la conciencia ecológica, hayan optado por este tipo de instalaciones.
Pero no es la única razón por la que las biochimeneas han ganado peso en los últimos años. Más allá de su condición ecológica, hay otro factor estético determinante a la hora de elegirlas: su carácter decorativo. La versatilidad de diseños de las chimeneas de bioetanol facilita que, tanto en espacios de estilo clásico como de líneas modernas, encontremos la ideal. Una característica que no ha pasado desapercibida para quienes apuestan por incluir este estilo de calefacción en su hogar.
Sin embargo y a pesar de su popularidad, qué son las biochimeneas sigue generando muchas dudas. Unas que buscamos despejar con este post para entender su funcionamiento y utilidad antes de valorarlas para nuestra casa.
¿QUÉ SON LAS BIOCHIMENEAS EXACTAMENTE?
El punto de partida es comprender a fondo su funcionamiento. Las biochimeneas o chimeneas de bioetanol son sistemas de calefacción que utilizan para la producción de calor un combustible completamente natural: el bioetanol. Un alcohol biológico que se obtiene gracias a la fermentación de residuos orgánicos vegetales, como la caña de azúcar o la remolacha; o mediante la destilación del almidón de trigo o el maíz.
Gracias al depósito que incorpora cada biochimenea, el mantenimiento del calor es mínimo: basta con recargarlo. Una diferencia importante con respecto a las chimeneas de leña tradicionales. No solo, en ocasiones, son complicadas de encender. Además, muchas veces y por más que sepamos elegir la mejor leña para la chimenea, mantener a pleno rendimiento el fuego tampoco es sencillo.

Dado que es un combustible ecológico, el impacto de su combustión también es distinto a quemar leña o combustibles fósiles, como el petróleo. Al quemar, el bioetanol se transforma en vapor de agua y, en un porcentaje mínimo, en dióxido de carbono. Dos aspectos que la diferencian ¡y mucho! de los sistemas de calefacción clásicos, caracterizados por resecar el ambiente.
Ventajas de las chimeneas de etanol
Este detalle también nos da una pista de otra de las características de las biochimeneas. A diferencia de otros sistemas de calefacción por combustión con leña o pellet, las chimeneas de bioetanol no necesitan salida de humos. Algo que facilita poder incluirlas en cualquier espacio, sin necesidad de obras o complicaciones. Pero no es lo único importante en este aspecto: tampoco necesitan instalación, por lo que podremos disfrutar de ellas sin mucho esfuerzo; y utilizarlas tanto en interior como en exterior.

Dado que la combustión es distinta, hay otro detalle importante sobre las biochimeneas que seduce: son mucho más limpias que otros sistemas de climatización. Su calor no genera residuos ni cenizas, por lo que el mantenimiento diario es más cómodo que en el caso de las chimeneas de leña.
Por si estas ventajas no fueran suficientes, hay una más por el que las biochimeneas son auténticas aliadas. A diferencia de otros sistemas de calefacción, en este caso el calor es inmediato.
Y no: optar por este sistema ecológico de calor no supone renunciar al placer de contemplar el fuego. Es más: ni siquiera echaremos en falta la presencia de la leña como parte del espectáculo ya que es, precisamente, uno de los accesorios decorativos con los que podemos jugar para crear la atmósfera que buscamos. Y no solo por estética. La presencia de leños, hojas o piedras en torno al quemador nos permitirá prolongar el calor de nuestra biochimenea. Al ser cerámicos, una vez se acabe el etanol mantendrán la temperatura.
TIPOS DE BIOCHIMENEAS
Comprendido tanto el funcionamiento como sus ventajas, es momento de conocer los distintos tipos de biochimeneas que existen. Una manera de tomar conciencia de su versatilidad e, incluso, de jugar con esta fuente de calor en función de los distintos espacios de nuestra casa.
Elegir entre los distintos tipos de biochimeneas debe hacerse contemplando dos factores. Por un lado, según la estética del espacio. Por otro, en función de la utilidad que vayamos a darle. Si la finalidad de la biochimenea es sustituir otros sistemas de calefacción, tendremos que optar por aquellas de mayor potencia calorífica. Algo que, por ejemplo, puede ser secundario si su presencia es meramente decorativa.
1. Biochimeneas de pared o insert

Son las que más nos recuerdan a las chimeneas cl´ásicas de leña. Su disposición es de carácter mural, ya sea colocada con anclajes sobre la pared o encastrada en ella. Son uno de los tipos de biochimeneas que menos espacio ocupan.
2. De suelo, la chimenea de bioetanol ideal para espacios grandes

Son la elección perfecta si optamos por las biochimeneas como fuente de calefacción principal. De mayor tamaño que las de pared y dispuestas sobre el suelo, estas chimeneas de bioetanol tienen mayor potencia calorífica.
3. Portátil o de sobremesa, el calor más decorativo

Son la última opción. Perfectas tanto para ambientar una mesa como para utilizar en exterior. A pesar de su tamaño discreto, cuentan con potencia para caldear.
Y sí: las biochimeneas han venido para quedarse ya sea por reducir nuestra huella de carbono, por comodidad y por estética. Una forma diferente y original de disfrutar de la calidez del fuego en cualquier espacio.
