Es una de las plantas de interior más populares y la lista de motivos para ello es larga. Más allá de su belleza perenne e intensamente verde, los cuidados de la Aspidistra o pilistra son tan sencillos que incluso quienes se inician en cuidar plantas pueden sacarla adelante sin grandes esfuerzos. Basta con saber que, popularmente, recibe el nombre de «la planta de hierro» para hacernos una idea de hasta qué punto es asequible su cultivo.
Originaria de bosques sombríos y húmedos de China y Japón, la Aspidistra se hizo sumamente habitual en Europa en el siglo XIX con especial protagonismo en los hogares victorianos de la Inglaterra de la época. De aquella no solo cautivó el aspecto de una de las plantas verdes menos exigentes que hay. Su increíble capacidad de adaptarse a espacios sombríos, sobrevivir a cambios de temperatura e, incluso, sobrevivir a la sequía son aspectos que fueron valorados entonces por los amantes de las plantas. Una costumbre que perdura hasta el día de hoy.

Al margen de todo esto, hay otro buen motivo para contar con la Aspidistra como parte de nuestras plantas de interior. Y es que esta belleza verde no es tóxica para mascotas. Otro buen motivo para incluirla en nuestra casa y disfrutar de las plantas sin que supongan una amenaza para perros y gatos.
- ASPIDISTRA: QUÉ CUIDADOS NECESITA EN INTERIOR
- 1. La iluminación, uno de los aspectos menos exigentes
- 2. El suelo, un aspecto que debemos mimar
- 3. La temperatura, un detalle que debe preocuparnos relativamente
- 4. El riego, el cuidado de la Aspidistra más delicado
- 5. La fertilización de la Aspidistra, uno de los cuidados fundamentales en meses de crecimiento
- 6. La poda, una tarea que no debe preocuparnos
- 7. Las plagas, raras pero posibles
- ALPIDISTRA, CUIDADOS EN EXTERIOR: QUÉ DEBES SABER
ASPIDISTRA: QUÉ CUIDADOS NECESITA EN INTERIOR
Antes de ver en detalle los cuidados de la Aspidistra, conviene conocer un par de aspectos más sobre ella. Y es que esta planta, que puede llegar a medir entre 50 y 70 centímetro de altura, es de crecimiento lento. Algo que conviene saber antes de frustrarnos si vemos que nuestra planta no crece ni sus hojas no alcanzan las dimensiones que esperamos, que oscilan entre los 30 y los 60 centímetros.
En contraprestación a su lentitud, ofrece algo interesante que debemos saber. La Aspidistra crece a partir de rizomas subterráneos lo que nos permite propagarla dividiéndola. Una tarea que, de querer llevarla a cabo, tendremos que hacer en meses de primavera.
Y, aunque no sea una planta apta para impacientes, conviene saber que es sumamente longeva. Esto significa que, si le damos a nuestra Aspidistra los cuidados que precisa, nos acompañará incluso durante décadas con sus características hojas intensamente verdes brillantes.
1. La iluminación, uno de los aspectos menos exigentes
Como decíamos antes, es sumamente versátil en lo que respecta a sus necesidades de luz. En la naturaleza, lo habitual es encontrarla bajo la sombra de árboles más grandes. Esto es precisamente lo que permite a la Alpidistra sobrevivir en espacios sombríos, motivo por el que está en cualquier lista de plantas que no necesitan luz para poner en pasillos oscuros o casas que reciben poca iluminación.
Al margen de este detalle, las condiciones ideales para la Aspidistra son espacios con luz brillante y de carácter indirecto. Es más: cuanta más luz reciba, más rápido será su crecimiento y más intensa la coloración de sus hojas.
Con lo que sí tendremos que ser cuidadosos es con el sol directo, ya que podría quemar las hojas de la Aspidistra.

2. El suelo, un aspecto que debemos mimar
Una de las principales amenazas de la Aspidistra es una combinación entre un exceso de riego y un mal drenaje. Dos detalles que pueden provocar la pudrición de las raíces. Un defecto de cultivo que se manifiesta con hojas amarillas o marrones sin motivo aparente, tallo blando en la base e, incluso, mal olor del suelo.
Para evitarlo, es fundamental ofrecerle a nuestra Aspidistra una mezcla de sustrato para plantas verdes al que debemos añadir, además, una parte de perlita. Basta con saber qué es la perlita para plantas y para qué sirve para comprender su importancia.

3. La temperatura, un detalle que debe preocuparnos relativamente
Decimos esto porque la Aspidistra puede estar en un rango más que amplio de temperatura. Para que su crecimiento no se vea comprometido, lo ideal es tenerla entre los 10 y los 25 grados. Tampoco tiene problemas con el calor ya que, en caso de estar expuesta a más de 30 grados, tan solo demandará más humedad ambiental y un riego extra.
¿Y con respecto al frío? Conviene saber que soporta puntualmente temperaturas por debajo de 0, pero nunca estar expuesta a heladas.
4. El riego, el cuidado de la Aspidistra más delicado
Uno de los cuidados de la Aspidistra que debemos vigilar, ya que es una planta que no soporta los excesos de agua. Para acertar con el momento de regar, lo ideal es comprobar que el sustrato está seco. Algo que tendremos que amoldar a las distintas épocas del año.
Mientras en primavera y verano bastará con que la capa superior esté seca, durante los meses de otoño e invierno regaremos solo cuando el sustrato esté completamente seco.
Tan importante como esto es evitar regar con aguas con cal, ya que este material inorgánico no le sienta bien.

5. La fertilización de la Aspidistra, uno de los cuidados fundamentales en meses de crecimiento
La Aspidistra no es una planta que demande grandes dosis de fertilización. Sin embargo, durante la primavera y el verano conviene abonar para promover su crecimiento. Esta dosis contribuirá, además, a mantener la característica coloración intensa de sus hojas.
Lo ideal es utilizar abono líquido para plantas verdes cada tres o cuatro semanas. Y, una vez llegado el otoño, suspender la aplicación hasta la llegada de la primavera.
6. La poda, una tarea que no debe preocuparnos
La Aspidistra no demanda una poda como tal para mantenerse sana y vigorosa. Con vistas a promover su crecimiento sí es importante retirar las hojas secas, amarillas o dañadas.
Tan solo tendremos que plantearnos podarla si necesitamos controlar su crecimiento. Si es nuestro caso, bastará con recortar aquellas hojas que consideremos y que no afecten al desarrollo de la planta.
7. Las plagas, raras pero posibles
La resistencia natural de la Aspidistra hace que sea poco común que sufra ataques de plagas. Sin embargo, si nuestra planta no está bien cuidada o presenta deficiencias de nutrientes puede ser objeto de ataques de cochinilla algodonosa. No es lo único que puede aquejar a nuestra Aspidistra. En caso de que esté en un ambiente demasiado seco, también es posible que arañas rojas y trips hagan acto de presencia.

En cualquiera de estos casos, lo ideal es atajar cuanto antes la invasión e, importante, corregir las deficiencias de cultivo que hayan podido provocarla.
ALPIDISTRA, CUIDADOS EN EXTERIOR: QUÉ DEBES SABER
Saber si se puede cultivar en exterior es una consulta habitual. Y sí: es posible. Pero hay que tener claro que el cultivo en exterior tiene ciertos matices que debemos considerar para que nuestra planta sobreviva con bienestar fuera de casa.
Para empezar, es importante colocar la Aspidistra en una zona de sombra o semisombra que esté protegida del sol directo. Tan importante como esto es protegerla en caso de que haga frío o amenaza de heladas para lo que, además de hacer un mulching sobre el sustrato, conviene cubrir la planta con una manta térmica de jardínería. Si climas muy fríos, conviene tenerla en maceta para poder ponerla a cubierto cuando la temperatura baje.
Por último y en el capítulo de plagas, debemos saber que la Aspidistra es objeto de ataque de caracoles y babosas.
Ahora que conoces los cuidados de la Alpidistra ¿te animas a tenerla entre tus plantas? ¡No te arrepentirás!



