Cultivar fresas, la fruta bonita del huerto

Cómo cultivar fresas

Cultivar fresas es una de las tareas más habituales tanto para quienes ya están iniciados en el huerto como para quienes son principiantes, un término que incluye a los más pequeños de la casa. De cuidados sencillos y sabor auténtico, incluirlas como cultivo en nuestra casa no requiere ni tan siquiera disponer de un buen espacio de huerto para plantarlas directamente en el suelo sino que es posible tanto en mini huertos como, incluso, en macetas. En el caso de las fresas ¡lo menos importante es dónde lo hagamos!

Más allá de que sus frutos sean uno de los más cotizados para los amantes de los sabores auténticos, es importante saber que existen diferentes variedades de fresales. Decimos esto no tanto por su fruto, sino fundamentalmente por su momento de maduración: mientras algunos nos regalan sus fresas a principios y finales de verano (las llamadas no reflorecientes), otras (las reflorecientes o perennes) darán fruto durante todo el verano y hasta comienzos del otoño.

Elijamos el tipo de fresal que elijamos, sus cuidados son los mismos e igual de fáciles. Es esencial conocerlos para poder gozar de ese sabor dulce con un punto ácido de las fresas de verdad.

ELEGIR ENTRE PLANTONES Y SEMILLAS ANTES DE COMENZAR A CULTIVAR FRESAS

Este es el punto de partida para cualquier amante del huerto. ¿Con qué empezamos: con una semilla que necesita tiempo y determinadas condiciones para germinar, o bien con una planta que ya ha crecido? Lo cierto es que, de ponernos a cultivar fresas a estas alturas de año, tendremos que optar por los plantones, las plantas a raíz desnuda o las plantas adultas de manera casi obligatoria si queremos recolectar fresas este verano.

El motivo es sencillo: primavera y otoño son las dos estaciones por excelencia para plantar fresas; y los meses primaverales los idóneos para preparar los semilleros. Una pauta de tiempo que nos servirá para planificar la próxima cosecha, que bien puede iniciarse con plantones que nos den esas semillas que después usaremos.

Semillas de fresa
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También es importante saber que el fresal se disemina por sí mismo (por lo que es importante contemplar qué plantas tiene a su alrededor, ya que puede invadirlas) sin necesidad de que replantemos artificialmente.

DRENAJE, NUTRIENTES Y SOL, IMPRESCINCIBLES PARA CULTIVAR FRESAS

El fresal es una planta resistente tanto al frío como al calor, por lo que no tenemos que temer por su integridad con la llegada de los meses invernales. En lo que sí tendremos que ser cuidadosos es en la elección de su lugar de plantación. Lo más recomendable es que esté relativamente protegida, ya que a pesar de su rudeza sí puede verse afectada por las heladas (algo que podemos paliar con un film de acolchamiento específico) y el viento (uno de los grandes enemigos de su floración y, posteriormente, de su fruta).

Acolchamiento para fresas
El film de acolchamiento nos permitirá proteger de las heladas y evitar las malas hierbas.       Visita aquí este film

Con vistas a que dé sus frutos, el emplazamiento que elijamos debe contar con un buen número de horas de sol. La fresa necesita este calor y esta luz para madurar, por lo que si queremos saborearlas como se merecen tendremos que hacer el ejercicio de buscar el lugar ideal para que cuenten con una buena exposición solar.

Si el sol es importante, no lo es menos algo fundamental para la supervivencia de la planta: el drenaje. A pesar de ser plantas que necesitan de un riego constante y abundante (de ahí que el riego por goteo sea uno de sus grandes amigos), sus raíces son extremadamente sensibles al exceso de agua y sobre todo al encharcamiento. Por este motivo, es interesante añadir al sustrato en el que plantemos las fresas tanto perlita como fibra de coco. Estos dos elementos, bien mezclados con el resto de la tierra (podemos optar por un sustrato universal), nos ayudarán a evitar el exceso de riego.

Abono para planta de fresas
El aporte de nutrientes es imprescindible para que el fresal dé sus frutos.
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Dejamos para el final otro aspecto vital que, además, es una de las pocas exigencias que tienen los fresales: los nutrientes. Por el tipo de fruta y las características de la planta, el fresal nos demandará un suelo rico para poder florecer y regalarnos su fruto. Para lograrlo en condiciones, nada como enriquecer el sustrato en el que las plantemos con humus de lombriz y, durante los meses de floración, plantearnos añadir abonos orgánicos como el guano o fertilizantes específicos para fresal.

CÓMO COMBATIR EL ENEMIGO DE CULTIVAR FRESAS: LAS PLAGAS

Cuando comience la producción de fresas, es más que recomendable que estas no toquen el suelo para lo que tendremos que elevarlas ligeramente. Con este gesto, no solo estaremos librándolas de la humedad del sustrato, que puede pudrirlas incluso antes de que maduren sino, sobre todo, poniéndolas a salvo de posibles «depredadores»: esas plagas del jardín en verano tan habituales como los caracoles o las babosas.

De lo que no podremos librar a nuestro fresal con esta elevación es del pulgón, uno de sus mayores enemigos y que encuentra en estas plantas uno de sus oscuros objetos de deseo. En caso de detectar la presencia de ellos en el fresal, tendremos que atajar su presencia en la planta lo antes posible con un anti plagas específico ya que esto puede suponer que las fresas no lleguen a madurar.

Los cuidados de la fresa no son tan numerosos: consigue saborear plenamente a la niña mimada del huerto (sea éste como sea).

¡Anímate a cultivar fresas y disfruta de su auténtico sabor!

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