Ha llegado su momento, el de cambiar el paisaje de nuestro jardín con arbustos y coníferas. Dos auténticos aliados del otoño que, además de su carácter rústico, son perfectos para dar colorido y volúmenes a nuestro espacio de naturaleza durante los meses de frío. Dos opciones naturales y que, a diferencia de lo que se cree, cuentan con una increíble belleza y con unos cuidados sencillos.
Así, tanto arbustos como coníferas tienen en los meses de otoño (especialmente, en octubre) el momento ideal para ser plantados. Un momento clave ya que todavía no han hecho aparición las heladas típicas del invierno, por lo que tendrán tiempo de aclimatarse a su nuevo emplazamiento sin sufrir sobresaltos; pero, también, porque ahora todavía tenemos las oscilaciones de temperatura ideales entre el día y la noche para ayudar a enraizar.
Si estás pensando incluir en tu paisaje ya sea arbustos o coníferas, échale un vistazo a algunos factores importantes a tener en cuenta para que su plantación sea un éxito.
CÓMO ELEGIR ARBUSTO Y CONÍFERAS PARA EL JARDÍN
Lo primero que hay que tener en cuenta es que en lo relativo a arbustos y coníferas el abanico de especies vegetales es amplísimo. Un abanico que abarca tanto algunos de hoja perenne como caduca, y especies tan dispares entre sí como los abetos o los rosales. Una disparidad que da mucho juego cuando se trata de dar forma a un proyecto de paisajismo.
Más allá de elegir cuidadosamente el tipo de arbusto o conífera que queremos plantar, tendremos que tener en cuenta dos factores importantes.
Por un lado, la futura dimensión de la planta. Algo fundamental que es decisivo a la hora de incorporarla en un jardín, ya que tendremos que informarnos bien de hasta dónde puede crecer y si el espacio que tenemos reservado para ellas es el adecuado. En el caso de las coníferas es más sencillo ya que, en líneas generales, todas cuentan con un tamaño considerable.

Sin embargo, en el de los arbustos mientras algunos (como las Callunas, Azaleas o Hebe) no superan los 50 centímetros de altura o incluso el metro en madurez, otros (como las Camelias, Rododendros o Durillos) pueden llegar a alcanzar dimensiones importantes (por encima de los 2 metros de altura). Un motivo más que de sobra para saber a ciencia cierta las características de la planta y decidir si el emplazamiento es el adecuado a futuro.
Pero, además, otro factor importante que determinará la elección tanto de coníferas como de arbustos no es otro que el drenaje. Y es que, tanto unos como otros, cuentan con esta exigencia ya que, si bien son amantes del agua, lo cierto es que no soportan el encharcamiento en sus raíces. Una razón de peso para comprobar cuidadosamente que el suelo en el que vamos a plantar es el adecuado para ellos. Un factor especialmente determinante ahora en otoño, momento en el que los riegos comienzan a espaciarse más y con la bajada de temperaturas el exceso de agua en raíz puede procurar que se hielen.
Y con estos consejos, solo queda una cosa pendiente: ¡elegir los arbustos o coníferas perfectas para cambiar el estilo de nuestro jardín y acompañarnos con belleza natural en los meses de frío!
