Cómo poner una malla de ocultación en tu terraza o jardín

Cómo poner una malla de ocultación en tu terraza o jardín

La privacidad es uno de los aspectos más valorados a la hora de disfrutar de un exterior, tanto si es un jardín como si se trata de una terraza. Por eso y para poder sacarle todo el partido, saber cómo poner una malla de ocultación puede marcar la diferencia sustancialmente en lo que respecta al uso que le demos. Tenerla no solo nos garantizará poder disfrutar el exterior ajenos a miradas indiscretas. Además la malla de ocultación mejorará el espacio a nivel estético, creando una auténtica envolvente que nos permitirá evadirnos del mundo que tenemos alrededor.

Pero al margen de esto, saber cómo colocar una malla de ocultación tiene además un aspecto práctico. Su presencia puede ser clave en exteriores ventosos, ya que permite reducir el impacto del viento. Algo que no solo permite mejorar el confort del espacio, pudiendo aprovecharlo mejor; sino que, además, puede ser clave para proteger las plantas que habiten en él, especialmente las de porte vertical.

Por todas las ventajas que conlleva, veamos en detalle cómo poner una malla de ocultación y cuáles son las claves para hacerlo correctamente.

VENTAJAS DE INSTALAR UNA MALLA DE OCULTACIÓN

Antes de saber cómo colocar una malla de ocultación, conviene conocer en detalle sus ventajas. Una forma de valorar, también, qué supone su instalación en nuestro exterior:

  • Aumenta la privacidad de forma inmediata
  • Si tenemos un cierre de valla o malla metálica, permite reducir su impacto
  • Amortigua el impacto del viento
  • Puede proporcionar sombreado en el espacio
  • Se instala sin necesidad de obras
  • Permite elegir el nivel de ocultación según el efecto que queramos conseguir
  • Es una opción económica si la comparamos con otras alternativas

CÓMO ELEGIR LA MALLA DE OCULTACIÓN

1. Según el tipo de malla: ventajas y desvetajas

Elegir el tipo de malla de ocultación nos ayudará a definir, a nivel estético, nuestro exterior. A la hora de elegir uno u otro, debemos tener presentes cuáles son las ventajas y desventajas más allá de acabados estéticos o colores. Entre los aspectos que debemos considerar no solo está el material en el que están realizadas o el nivel de ocultación. También tendremos que conocer su resistencia a las condiciones meteorológicas, su durabilidad e, incluso, el tipo de mantenimiento que precisan.

1. Malla de ocultación de polietileno

Ideal para vallados metálicos, jardines, huertos e, incluso, cerramientos perimetrales. Es la más habitual y, habitualmente, la que más se suele emplear por ser muy resistente a la intemperie y contar con protección frente a los rayos UV, lo que alarga su durabilidad. Presenta distintos porcentajes de ocultación –hasta el 95%–. Es ligera y fácil de instalar, otros dos aspectos muy valorados.

Al margen de estas ventajas, hay que saber que su carácter es más funcional que decorativo y que, si es de baja calidad, puede perder color con el paso del tiempo o rasgarse con el viento.

2. Malla de ocultación tejida

La mejor solución para zonas ventosas o cerramientos permanentes. Está formada por hilos entrelazados, lo que permite una mayor resistencia mecánica. Es una de las opciones más duraderas y con mejor resistencia tanto al viento como a las roturas.

El único inconveniente es que, al ser menos flexible que otras opciones, dificulta el manejo durante la instalación.

3. Malla de ocultación de cañizo

La opción perfecta si te planteas cómo hacer un jardín mediterráneo, para terrazas con estética natural o espacios con decoración rústica. Está formado por cañas naturales unidas mediante alambre galvanizados. Son de carácter ligero y permiten cierto paso del aire.

Como inconveniente debemos saber que su vida útil es más limitada, especialmente en zonas muy húmedas. Además y según la incidencia solar, pueden perder color.

4. Malla de brezo

El cierre recomendado en jardines de aspecto natural, en piscinas o en terrazas chill out. Completamente natural, estas mallas son ramas de brezo sujetas por alambre galvanizado. Presentan muy buen ocultación si elegimos una malla espesa. Es la mejor opción para plantas trepadoras.

Al margen de esto debemos saber que es más pesado que el cañizo, que necesita una estructura fuerte a la que asirse y que, con el paso del tiempo, puede perder pequeñas ramas.

5. Malla de ocultación de bambú

La solución recomendada para jardines de estilo contemporáneo o de diseño tropical. Está formada por cañas de bambú unidas por alambre galvanizado. Permiten un acabado sofisticado, presentan una gran resistencia al viento y, en líneas generales, ofrecen un elevado porcentaje de ocultación.

Como desventajas conviene saber que, cuando nos plateemos cómo colocar una malla de ocultación de bambú, tendremos que elegir anclajes más robustos. En climas húmedos, necesitan más mantenimiento.

2. Según el porcentaje de ocultación

Dejando a un lado el acabado estético, hay otro detalle que debemos valorar para elegir la malla de ocultación indicada para nuestro espacio. Y es que los distintos porcentajes de ocultación no solo determinarán la privacidad del espacio sino, también, otros aspectos importantes.

  • Ocultación del 70%: permite el paso de la luz y el aire; no aísla por completo
  • Ocultación del 80%: el equilibrio perfecto entre ventilación y privacidad
  • Ocultación del 90%: la opción más habitual en jardines y terrazas
  • Ocultación del 95% o superior: mayor resistencia al viento y privacidad

CÓMO COLOCAR UNA MALLA DE OCULTACIÓN, PASO A PASO

1. Mide la superficie del espacio con precisión

Un paso fundamental es medir con sumo detalle tanto la longitud como la altura de la zona que queremos cubrir, contemplando además unos centímetros extra para hacer ajustes en el momento de la instalación. Si el cerramiento tiene desniveles o irregularidades, tenlos en cuenta al medir y al cortar la malla.

2. Extiende la malla antes de colocarla

Sobre una superficie plana como puede ser el suelo, extiende completamente la malla y déjala durante unas horas. De esta manera y en caso de que esté deformada como resultado de estar enrollada, evitaremos las marcas a la hora de poner la malla de ocultación en el espacio definitivo.

3. Presenta la malla sobre el cerramiento

Coloca la malla sobre la superficie a cubrir sin anclarla para verificar que queda alineada y a qué altura tendrá que estar fijada.

4. Fija la parte superior primero

Y llegamos a uno de los puntos más importantes, y donde se suele cometer un error cuando nos planteamos cómo poner malla de ocultación. Para que el acabado sea uniforme, es fundamental comenzar sujetando la parte superior con las bridas cada entre 30 y 50 centímetros de distancia. Esto permitirá repartir bien la tensión.

Refuerza las esquinas superiores con más bridas, ya que es una de las zonas de la malla de ocultación que más sufren por la acción del viento.

5. Ajusta la tensión

Una vez fijada la parte superior, es momento de estirar la malla hacia abajo. Es importante que quede firme pero sin demasiada tensión, ya que si la estiramos demasiado corre el riesgo de romperse con el viento y los cambios de temperatura.

6. Sujeta los laterales

Con la parte superior sujeta, es momento de fijar los laterales. Mantén la misma distancia entre los puntos de anclaje para que el acabado sea uniforme y para evitar que se formen bolsas de aire.

7. Sostén la parte inferior

Por último, fijaremos la parte inferior de la malla de ocultación con más bridas. Refuerza las esquinas.