Los conejos son una de las mascotas más populares en los hogares por un buen número de razones, más allá de su increíble carácter. Sin embargo y a pesar de esto, es más que habitual pensar erróneamente que los conejos son roedores. Una confusión que los acompaña históricamente y que no puede estar más lejos de la realidad por más que los dientes de los conejos crezcan a buen ritmo o necesiten una ayuda para mantenerlos a raya.
Comprender que la afirmación de que el conejo es roedor es un error pasa por entender más a fondo su biología. Precisamente porque no lo son, los conejos tienen necesidades específicas a nivel de alimentación, de comportamiento e, incluso, dolencias que nada tienen que ver con las que sufre un roedor. Aspectos que, si bien podrían resultar secundarios, invitan a comprender mejor cosas de tanta trascendencia como cuáles son las necesidades del conejo o qué comen los conejos.

Por todo ello, veamos qué diferencia a los conejos de los roedores y por qué es fundamental tomar conciencia de sus singularidades.
- SI ES EQUIVOCADO DECIR QUE LOS CONEJOS SON ROEDORES ¿QUÉ SON?
- ¿CUÁLES SON LAS DIFERENCIAS ENTRE CONEJOS Y ROEDORES?
- 1. Los dientes y su crecimiento, el motivo principal por el que es erróneo pensar que el conejo es roedor
- El crecimiento dental, distintos en uno y otro caso
- 2. La forma de las patas y el movimiento
- 3. La función de las orejas, con usos distintos en conejos y roedores
- 4. La forma de comunicarse
- 5. La actividad, otro factor diferenciador
- 6. El sistema digestivo, la gran diferencia entre unos y otros
- 7. El comportamiento, otro gran motivo por el que es erróneo decir que el conejo es roedor
- 8. La vinculación con humanos y congéneres, distinta
- 9. La estimulación mental, otro factor diferencial
- 10. El espacio que habitan y el uso que le dan, otro aspecto que reitera por qué un error pensar que un conejo es un roedor
SI ES EQUIVOCADO DECIR QUE LOS CONEJOS SON ROEDORES ¿QUÉ SON?
Los conejos pertenecen a los Lagomorphos, que agrupan a ciertos mamíferos herbívoros entre los que también están las liebres.
Gracias a múltiples estudios anatómicos se determinó que los conejos no comparten tantas cosas con los roedores como podríamos pensar. Es más: su cuerpo determina aspectos como la digestión o a dentición de forma directa y completamente distinta a las de un roedor.
¿CUÁLES SON LAS DIFERENCIAS ENTRE CONEJOS Y ROEDORES?
1. Los dientes y su crecimiento, el motivo principal por el que es erróneo pensar que el conejo es roedor
Los estudios relacionados con la dentadura fueron el primer gran motivo para separar conejos de roedores. Y es que, aunque pensemos que comparten semejanzas, son más las diferencias.
Mientras los conejos tienen cuatro incisivos superiores —dos de mayor tamaño y más visibles, y dos más pequeños—, los roedores tienen únicamente dos y carecen de más incisivos posteriores. En lo que sí asemejan es que las dentaduras de conejos y roedores crecen de forma continua durante toda su vida.
La última gran diferencia tiene que ver con cómo se alimentan. La dentadura de los conejos está adaptada únicamente a una dieta herbívora, mientras que la de los roedores está preparada para una dieta omnívora.
El crecimiento dental, distintos en uno y otro caso
Aunque ambos comparten esa característica de que sus dientes no paran de crecer durante toda su vida, no lo hacen de la misma manera.
En el caso de los conejos, los dientes que están en constante crecimiento son incisivos y molares. En el caso de los roedores, tan solo crecen sus incisivos en la mayoría de las especies.
2. La forma de las patas y el movimiento
Otro de los motivos que respaldan que es un error creer que los conejos son roedores.
Las patas traseras del conejo son fuertes, potentes y largas mientras que las de los roedores no presentan esta diferencia con respecto a las delanteras, al margen de ser más cortas que en el primer caso.
Además de esto, el movimiento del conejo está enfocado al salto y a correr a gran velocidad; mientras en el caso de los roedores está más encaminado a trepar o excavar, con la salvedad de los jerbos —que también son saltadores—.
3. La función de las orejas, con usos distintos en conejos y roedores
Una de las características más particulares de los conejos son precisamente sus orejas, que pueden moverse hasta en 270º. Lo que es menos sabido sobre ellas es que, además de ayudarles a detectar depredadores, les ayudan a regular la temperatura.
En el caso de los roedores, las orejas suelen ser más pequeñas y tienen básicamente la función auditiva —salvo en el caso de la rata canguro, donde también colaboran en la termorregulación—.
4. La forma de comunicarse
La comunicación del conejo es sutil y se basa, fundamentalmente, en un aspecto postural tanto del propio cuerpo como de las orejas. No suelen vocalizar y centran el marcaje en la barbilla. Su comportamiento comunicativo más extraordinario es golpear con las patas traseras como señal de alarma.
Por su parte, los roedores tienen tendencia a ser más vocales incluso si no les podemos oír —ratas y ratones emiten ultrasonidos, inapreciables para el oído humano—. Además en su caso el olor corporal es una forma de comunicarse.
5. La actividad, otro factor diferenciador
Los conejos son animales crepusculares, que se mantienen activos fundamentalmente al amanecer y al atardecer. Sin embargo en el caso de los roedores, suelen ser eminentemente nocturnos con excepción de las cobayas, que son diurnas.
Otro aspecto importante es la forma en la que administran su actividad. El conejo suele alternar actividades tranquilas con picos de movimiento. El roedor, por su parte, pasa de nada a todo: de estar completamente quiero a no parar de moverse durante bastante tiempo seguido.
6. El sistema digestivo, la gran diferencia entre unos y otros
Por su carácter estrictamente herbívoro, los conejos han desarrollado un exclusivo proceso digestivo denominado cecotrofia. Esta increíble estrategia intestinal les permite, una vez han ingerido fibra vegetal y se ha fermentado en el ciego, producir unos excrementos denominados cecotrofos. Unas heces blandas cubiertas de moco y en forma de racimo que el conejo vuelve a comerse directamente del ano.
Por sorprendente que pueda parecer, estos cecotrofos son claves para evitar carencias nutricionales graves en el conejo. De ellas obtienen vitaminas, proteínas y nutrientes esenciales.
En el caso de los roedores, también existe una ingesta de excrementos con objetivos nutricionales pero no está tan desarrollada como en el caso de los conejos, con excepción de la cobaya. Los roedores practican la coprofagia pero su organismo no ha desarrollado la función de diseñar específicamente unas heces blandas y súper nutritivas en el intestino.

7. El comportamiento, otro gran motivo por el que es erróneo decir que el conejo es roedor
Si bien es cierto que conejos y roedores comparten algunos comportamientos similares, como el gusto por roer o excavar, son más las cosas que los hacen distintos.
Los conejos son, instintivamente, presas. Algo que marca esa tendencia natural a esconderse, lo sensibles que son al estrés o la necesidad de tener un refugio en el que se sienten seguros. A diferencia de ellos, los roedores tienen más tendencia a ser exploradores.
8. La vinculación con humanos y congéneres, distinta
En lo que respecta a la vinculación que conejos y roedores establecen con sus humanos responsables, también hay diferencias notables. Mientras el conejo crea un vínculo emocional fuerte con su cuidados, en el caso del roedor es más funcional que emocional. El conejo suele buscar interacción y contacto mientras que los roedores domésticos —con la excepción de ratas y cobayas, que son muy sociables con el humano— no suele hacerlo.
En lo relativo a la socialización, también hay diferencias que explican por qué es erróneo pensar que los conejos son roedores. El conejo es un animal social por naturaleza que suele disfrutar de vivir con congéneres, con los que establece una jerarquía y vínculos duraderos. En el caso de los roedores, esto varía sustancialmente según la especie: mientras los hámsters suelen ser solitarios; ratones, ratas, cobayas o chinchillas son más sociales con algunos matices.
9. La estimulación mental, otro factor diferencial
La estimulación mental que necesitan unos y otros también es sustancialmente diferente. Los conejos son animales sensibles e inteligentes que demandan actividad constantemente para no tener estrés o apatía. Algo que podemos paliar con el enriquecimiento ambiental de su espacio.
A diferencia de ellos, los estímulos para los roedores son distintos. Ellos necesitan explorar, roer, excavar… y lo hacen, fundamentalmente, por la noche. La única excepción a esto y que exige también enriquecimiento ambiental son las ratas: sumamente inteligentes y muy activas a nivel cognitivo.
10. El espacio que habitan y el uso que le dan, otro aspecto que reitera por qué un error pensar que un conejo es un roedor
Estas diferencias entre unos y otros determinan directamente cómo debe ser la jaula para conejos y cómo una destinada a roedores. En el caso de los primeros, necesitan un habitáculo de buenas dimensiones para poder correr, saltar y explorar. Siempre deben tener unas zonas seguras y de refugio.
En el caso de los roedores, la manera de comportarse en su espacio es completamente diferente. La actividad de los roedores suele ser, fundamentalmente, horizontal además de seguir habitualmente una pauta repetitiva. Esto hace que necesiten hábitats estructurados en los que haya túneles, ruedas, plataformas o zonas de excavación.
¿Y tú, también pensabas que los conejos son roedores?




