Con la llegada de las vacaciones, solemos hacernos la pregunta de si podemos viajar con un hámster. Una duda recurrente, habitual y lógica que toda persona que comparte la vida con uno de estos pequeños mamíferos se hace de forma natural. Y no solo por saber si hemos de tomar ciertas medidas a la hora de organizar un viaje: fundamentalmente, la duda surge por una cuestión de responsabilidad. Si nos ausentamos de casa, alguien debe hacerse cargo de nuestro animal. Y, en la gran mayoría de ocasiones, llevarlo con nosotros resulta la mejor opción.
En líneas generales, cualquier amante de los animales conoce los consejos y precauciones para viajar con perro. Algo que, a priori, resulta sustancialmente más complicado que viajar con un animal de dimensiones y peso reducido como es el hámster. Sin embargo, resulta sorprendente saber que quizás precisamente por su pequeña talla son muchas las dudas que surgen cuando decidimos llevar con nosotros a estos simpáticos peludos. Unos interrogantes que conviene despejar, fundamentalmente, para velar por el bienestar de nuestro animal.
Así que hagamos un alto en nuestro camino de pensar en un destino, preparar maletas y demás detalles. Porque, incluso más importante que dónde vayamos, es garantizar que nuestro pequeño animal se mantenga sano y en perfecto estado.
- LO PRIMERO DE TODO: ¿CONVIENE VIAJAR CON UN HÁMSTER?
- Si lo tolera ¿es recomendable llevárnoslo de fin de semana también?
- ¡DECIDIDO! VAMOS A VIAJAR CON HÁMSTER: ¿QUÉ DEBES SABER?
- 1. Escoger el medio de transporte adecuado para viajar con hámster
- A. Cómo viajar con hámster en un coche
- B. Viajar en autobús, para pensarse seriamente si llevarlo con nosotros
- C. ¿Los hámsters pueden viajar en avión?
- D. ¿Y en tren?
- 2. Prepararle para viajar, algo que no podemos olvidar
- A. Asea su habitáculo un par de días antes de viajar
- B. Revisa de forma regular cómo se encuentra
LO PRIMERO DE TODO: ¿CONVIENE VIAJAR CON UN HÁMSTER?
Una de las primeras cuestiones que nos suelen asaltar, y que tiene una respuesta con ciertos matices. A diferencia del transporte de mascotas como los conejos, los hámsters no son especialmente sensibles a los cambios sino que, en realidad, tienen una gran capacidad de adaptación a ellos. ¿Qué significa esto? Pues que, sobre el papel, un hámster tolerará sin inconvenientes encontrarse en un espacio diferente e, incluso, compartir con nosotros la experiencia de un trayecto en el medio de transporte que elijamos.
Pero insistimos: sobre el papel. Porque basta con compartir la vida con un animal para conocer a fondo cómo es y su carácter. Algo que nos permitirá anticiparnos, y saber si nuestro hámster va a llevar bien lo que supone un viaje y un cambio de espacio. Si creemos que las vacaciones, con lo que conllevan, van a suponerle una fuente insoportable de nerviosismo la respuesta es clara: es preferible dejarlo durante nuestra ausencia en buenas manos, aunque no sean las nuestras.
Si lo tolera ¿es recomendable llevárnoslo de fin de semana también?
Nuevamente, la respuesta tiene matices. Si nos ausentamos de casa durante un periodo tan corto de tiempo, es preferible evitarle el desplazamiento. Si optamos por dejarlo solo ese tiempo, será fundamental que planifiquemos bien que tenga agua y alimento disponible en cada momento. El único inconveniente es que, por más que queramos cumplir de forma equilibrada con la dieta que comen los hámsters, no podremos dispensarle antes de irnos ni frutas ni verduras para que coma en nuestra ausencia. Recordemos: cuando comienzan a estropearse, pueden ser una fuente de bacterias poco amigas de la salud de nuestro pequeño roedor.

Y ahora vamos con los matices. ¿Qué sucede si nos ausentamos de casa un breve periodo de tiempo y es verano? La respuesta es clara: tendremos que buscar alguien que se haga cargo de nuestro hámster si no podemos llevarlo con nosotros. Y el motivo es de peso: con las altas temperaturas, el calor se condensa en el interior de las casas. Un aspecto que puede comprometer seriamente su vida.
¡DECIDIDO! VAMOS A VIAJAR CON HÁMSTER: ¿QUÉ DEBES SABER?
Si consideramos que es posible viajar con hámster, es momento de preparar el trayecto a conciencia. Porque, por más que nuestro animal tenga un carácter fantástico y no se altere con facilidad, hay otros aspectos que debemos contemplar. Un trayecto, especialmente en meses de calor o en medios de transporte que no son nuestro coche particular, puede conllevar ciertos riesgos para la salud de nuestro animal.
Así que veamos cómo planificar la aventura de nuestro pequeño mamífero para que vaya y, sobre todo, para que vuelva sano y salvo.
1. Escoger el medio de transporte adecuado para viajar con hámster
A. Cómo viajar con hámster en un coche
Uno de los medios habituales para viajar con hámster con todas las garantías. Desplazarnos en coche nos permitirá poder estar pendientes de sus necesidades, empezando por una fundamental sobre todo en meses de calor: que esté bien hidratado.

Si optamos por viajar con hámster en coche, es crucial situar el transportín o la jaula de nuestro animal en un lugar en el que esté lo más estable posible. ¿A cuál nos referimos? Al suelo de los asientos traseros. Tan importante como esto es evitar que reciba luz solar a través de la ventanilla y que el aire acondicionado, que tendremos que usar de forma comedida, nunca incida sobre la jaula. Recordemos que el frío es, precisamente, una de las causas más habituales de enfermedades comunes en el hámster.
Y no: no es buena idea hacer una parada y dejarle dentro del coche.
B. Viajar en autobús, para pensarse seriamente si llevarlo con nosotros
Un medio de transporte que nos hace volver a la casilla de salida; o, dicho de otra manera, a plantearnos no viajar con nuestro hámster. A día de hoy, la normativa de las empresas de autobús de nuestro país prohíbe que cualquier animal realice un trayecto en el espacio de pasajeros. Por ello y de forma obligatoria, nuestro animal tendrá que hacer el viaje en el compartimento del equipaje.
¿Y por qué decimos que hay que pensárselo dos veces para viajar con nuestro hámster en estas condiciones? En primer lugar, por una cuestión de nerviosismo del animal que se encontrará solo en un espacio desconocido. Pero incluso más importante que esto es una cuestión de seguridad: no podremos supervisar si se encuentra bien o necesita de nuestra asistencia, ni garantizar que el transportín en el que viaje no sufra, por ejemplo, un volcado.
C. ¿Los hámsters pueden viajar en avión?
Aunque hay que consultar la política sobre mascotas de cada compañía aérea, en líneas generales no es problemático viajar con hámster en un avión. Y no hablamos de facturarlo como parte del equipaje en bodega, sino que cabe la posibilidad de que nos acompañe en cabina.

Más allá de tener que abonar un billete específico para animales, hay otros requisitos específicos de cada compañía que debemos conocer de forma pormenorizada. Es probable que tengamos que presentar la cartilla sanitaria de nuestro animal, y que tenga que realizar el trayecto en un transportín que tendremos que colocar en el espacio de nuestros pies.
D. ¿Y en tren?
Al menos dentro de las líneas ferroviarias de nuestro país, es posible viajar con hámster en tren tanto en media como en larga distancia. Además de tener billete de mascota, es imprescindible que realicen el trayecto en un transportín específico.
2. Prepararle para viajar, algo que no podemos olvidar
Elegido el medio de transporte, es momento de perfilar algunos detalles fundamentales para hacerle el viaje más llevadero. Unos que implican cierta planificación, pero que serán claves para que afronte el trayecto sin sobresaltos.
A. Asea su habitáculo un par de días antes de viajar
Lo ideal es que nuestro animal viaje en su jaula: un espacio que conoce y que considera su territorio. Sin embargo, si por normativa de los distintos medios de transporte o porque lo consideramos más seguro debe hacerlo en un transportín, esta tarea de aseo va mucho más allá. Es la oportunidad de cambiarle de su jaula al espacio en el que tendrá que viajar, y con el que debe familiarizarse.

Por eso, tendremos que planificar cuándo y cómo limpiar la jaula del hámster con vistas a que, entre 72 y 48 horas antes del trayecto, llevemos a cabo esta tarea. ¿El objetivo? Permitir que se familiarice con los olores y el espacio antes de añadirle otros motivos de nerviosismo.
B. Revisa de forma regular cómo se encuentra
Un tema especialmente sensible en meses de calor. Observar a nuestro animal de forma habitual durante el trayecto nos permitirá identificar si está sufriendo por calor o frío; o, incluso, si necesita algo de nosotros.
Esta supervisión regular nos permitirá identificar si está especialmente nervioso o si, como comentábamos antes, necesita un extra de hidratación. En el primer escenario, que el trayecto le esté suponiendo una fuente de estrés, es recomendable llevar a mano algunos de sus pequeños caprichos favoritos: dárselos será una fuente de placer y, como tal, sinónimo de tranquilizar sus nervios.
Pero si detectamos que tiene sed y como decíamos antes, la mejor solución es ofrecerle porciones de frutas o verduras. Aunque hayamos revisado su bebedero antes de salir y creamos que es buena idea ofrecerle agua sobre la marcha, nada más lejos de la realidad. Recordemos que la principal negativa cuando nos preguntamos si los hámsters se pueden bañar es, precisamente, que se mojen. Y la suma de humedad en su cuerpo y aire acondicionado puede ser fatal para él.
Y ahora que conoces a fondo todos los consejos y consideraciones ¿te animas a viajar con tu hámster y compartir con él también las vacaciones?

