Cuidados del Leptospermum, Flor de Cera o árbol de té

Cuidados del Leptospermum o Flor de Cera

Es una de esas plantas casi desconocidas que, sin embargo, basta con ver para enamorarse. Más allá de su singular belleza, los cuidados del Leptospermum ponen sumamente fácil disfrutar de uno de los arbustos más sencillos de cultivar que existen. Es tal su baja exigencia que se convierte en perfecto para quienes se inician en cuidar plantas o, simplemente, no pueden destinarle mucho tiempo a labores de jardinería pero no quieren renunciar a tener un espacio verde lleno de vida.

Los orígenes del Leptospermum nos dan una pista de su baja exigencia. Procedente de Australia y Nueva Zelanda, que disfrutemos de esta planta que crece de forma silvestre en las antípodas se debe a una historia casi legendaria. Y es que se atribuye a una expedición a los Mares del Sur del capitán James Cook su descubrimiento pero, también, el hecho de que hoy pueble nuestros jardines. Sería gracias a dos naturalistas que le acompañaron en ese viaje como este arbusto, casi de culto para los maoríes, llegaría a Europa. Es más: sería el propio Cook quien bautizaría esta planta con uno de sus nombres populares, árbol de té.

Leyendas e historia aparte, descubramos a fondo cuáles son los cuidados del Leptospermum. Un arbusto que no deja indiferente a nadie y que, con pocos mimos, puede llegar a convertirse en protagonista de cualquier espacio.

7 CUIDADOS DEL LEPTOSPERMUM PARA SU BIENESTAR

Empecemos conociéndolo un poco más a fondo tomando como punto de partida un aspecto importante. El género Leptospermum engloba más de 80 especies. Es común a todas ellas la tipología de sus hojas de carácter perenne, sencillas en cuanto a su diseño y de pequeño tamaño. No es el único parecido que guardan entre sí las distintas variedades: todos estos arbustos se caracterizan por abundantes flores de pequeño tamaño pero sumamente hermosas que aparecen desde abril a junio, y en colores que oscilan del fucsia al blanco según la variedad. El atractivo de su floración es tal que, de forma popular, también recibe el sobrenombre de arbusto de Flor de Cera.

Leptospermum o Flor de Cera
Conoce a fondo sus cuidados y no dudes en incluir el Leptospermum entre tus plantas

Conocidas sus similitudes, veamos una diferencia importante entre las distintas especies. Si bien los cuidados del Leptospermum son iguales independientemente de su variedad, hay un factor que debemos conocer según el género de árbol de té que elijamos: sus dimensiones. En líneas generales y cuando compramos esta planta, la mayor parte de los Leptospermum tienen un porte pequeño que suele engañar. Y decimos esto porque un detalle poco conocido es que, según la variedad, pueden alcanzar entre los dos y los cuatro metros de altura. Y no solo eso: también hay que contemplar, especialmente si lo plantamos en suelo junto con otros arbustos, que su anchura superará el metro y medio. Unas dimensiones muy interesantes, tanto si lo plantamos de forma individual como si buscamos agruparlo con otros arbustos iguales. Eso sí: aunque se desarrolla a buen ritmo, no podemos contemplarlo en la lista de arbustos de crecimiento rápido para cercos.

Y ahora sí, veamos en profundidad qué necesita esta belleza que se llena de color en primavera, y que admite el cultivo tanto en suelo como en macetas.

1. Una ubicación a pleno sol, fundamental

No es de extrañar que, procediendo de dónde lo hace, el Leptospermum sea exigente en lo que respecta al sol. Para poder crecer y, sobre todo, florecer necesita recibir solo directo. También tolera una sombra ligera, aunque es probable que no florezca con tanta alegría.

Además de esto, también agradece estar protegido del viento por lo que es un candidato ideal para plantar delante de un muro.

2. La temperatura, uno de los cuidados del Leptospermum del que podemos desentendernos

Podríamos pensar que, por sus orígenes, el árbol de té no tolera el frío. Y no es para nada así: admite exposiciones de hasta -10 grados e, incluso, sobrevive a las heladas si no son severas. Algo que nos da cuartelillo a la hora de plantarlo, ya que puede vivir incluso en climas fríos.

En lo que respecta al calor, no tiene problemas con las altas temperaturas. Es más: las agradece.

3. Un suelo fresco y bien drenado, clave para su buena salud

Podríamos decir que, de todos los cuidados del Leptospermum, es el más importante. Y es que, por sus orígenes, este arbusto no solo no está acostumbrado a los encharcamientos sino que, además, no los tolera. Si los sufre, es altamente probable que sus raíces se pudran.

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Para evitarlo y más allá de conocer a fondo sus necesidades de riego, es fundamental ofrecerle un buen drenaje y unas características muy definidas. Aunque es capaz de crecer en suelos pobres, no cabe duda de que lo ideal para él es un suelo neutro o ligeramente ácido, fértil y fresco.

4. Un riego moderado, imprescindible para el árbol de té

Aunque no suele aparecer, el Leptospermum podría ser un candidato perfecto a la lista de plantas resistentes a la sequía. Algo que nos da una pista de hasta qué punto debemos regar de forma comedida, dejando siempre que el sustrato se seque entre riego y riego. En época de crecimiento, en verano y si lo tenemos plantado en maceta tendremos que ser más regulares pero siempre comprobando que las capas inferiores del sustrato no están mojadas.

Tan importante como la cantidad de agua es el tipo. El arbusto Flor de Cera no tolera las aguas ricas en cal, por lo que hemos de conocer a fondo cómo es la nuestra o, en su defecto, permitir que sea la lluvia quien lo riegue.

5. Un abonado regular, la mejor ayuda para la floración

Una tarea fundamental para promover su crecimiento pero, también, la floración. Desde comienzos de primavera hasta finales de verano, conviene abonar nuestro arbusto de forma regular.

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Para ello, lo ideal es utilizar un abono de carácter orgánico como el humus de lombriz o el guano. Con la llegada del otoño, aplicaremos una última dosis y dejaremos que nuestro arbusto repose durante el invierno.

6. La poda, una tarea innecesaria

Tal cual. Una de las características del llamado árbol de té es, precisamente, su aspecto desgarbado y silvestre. Una razón de peso para dejarlo crecer libremente sin interceder en su forma.

Si lo tenemos en maceta o si fuera imprescindible, tendremos que podar a mediados de otoño.

7. Las plagas, un aspecto menor en los cuidados del Leptospermum

En líneas generales, el Leptospermum presenta una increíble resistencia natural a las plagas. Sin embargo, si presenta alguno de los signos de enfermedades en las plantas, es probable que cochinilla algodonosa, araña y pulgón fijen sus ojos sobre él.

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En caso de detectar cualquiera de estos insectos, no solo es fundamental atajar su presencia usando un insecticida específico: también tendremos que preguntarnos qué está fallando en sus pocos cuidados para que se manifiesten en nuestro árbol de té.