
Es una de las señas de identidad de la Navidad y una planta que, a pesar de lo que se cree, puede durar de un año para otro. Algo que podemos conseguir conociendo en detalle los cuidados de la Flor de Pascua o Poinsettia. Unos que, a pesar de los mitos populares, no son nada complicados aunque no nos engañemos: sí son muy específicos. Algo que conviene conocer a fondo para disfrutarla como parte de nuestras plantas rojas para decorar tu casa en Navidad pero, también, durante todo el año.
Lograr conservar la flor de Pascua todo el año pasa por entender las particularidades de una de las plantas de interior más delicadas que hay. Su fama de exigentes no es en vano, ya que demandan contar con bastante atención. Y no solo eso: también cierta mano en lo que respecta a la jardinería. Solo así podremos volver a disfrutar de ella la próxima Navidad. Solo así, también, evitaremos el disgusto de verla estropearse.

Así que si en tu mente está conservarla de un año para otro, lee con atención cuáles son los cuidados de la Flor de Pascua tanto durante la Navidad como después. Y eso sí: ármate de paciencia. Porque, a diferencia de otras plantas que prácticamente se cuidan solas, esta necesitará de tu ayuda y atención para lucir en plenitud la próxima Navidad.
- CUIDADOS DE LA FLOR DE PASCUA: CLAVES PARA SU BIENESTAR
- 1. La ubicación, el primero de los cuidados de la Flor de Pascua que debemos mimar
- 2. La temperatura, otro aspecto fundamental para la Poinsettia
- 3. El riego, moderado y sin excesos
- 4. La iluminación, otra clave de los cuidados de la planta de Navidad
- 5. El abonado, importante para su crecimiento
CUIDADOS DE LA FLOR DE PASCUA: CLAVES PARA SU BIENESTAR
Aunque estamos acostumbrados a disfrutar de ella, conviene saber que la Poinsettia es una planta originaria de México y América Central. Si bien podría parecer un detalle secundario, esta procedencia marca de manera significativa los cuidados de la Flor de Pascua. En nuestras latitudes, es una planta delicada en determinados aspectos aunque conviene saber que la especie vegetal realmente no es exigente. De hecho, en sus países de origen la Poinsettia crece en los jardines alcanzando incluso dimensiones de árbol pequeño.
A pesar de que su nombre botánico es Poinsettia, conviene saber que recibe popularmente dos sobrenombres esclarecedores: Nochebuena y Estrella de la Navidad. Pero ¿a qué responde que esta planta sea un icono de estas fiestas? El motivo es sncillo: es precisamente ahora cuando sus hojas adquieren ese colorido rojo que tanto identificamos con las fechas. Algo que no sucede de forma espontánea y que, si queremos lograr, nos obligará a saber en detalle los pasos para conseguir Flor de Pascua con hojas rojas. Algo que aplica, también, a todas las variedades con hojas amarillas, rosas e, incluso, blancas
La mejor manera de saber si estamos cumpliendo debidamente los cuidados de la Flor de Pascua es a través de sus hojas. Son, precisamente ellas, la mejor manera de detectar signos de enfermedades en las plantas. Así si se tornan amarillas o si comienza a perderlas en la parte baja nuestra Poinsettia nos estará indicando que algo le sobra o le falta.
1. La ubicación, el primero de los cuidados de la Flor de Pascua que debemos mimar
La ubicación de nuestra Flor de Pascua incidirá y mucho en su bienestar. Por más que creamos que un determinado espacio es, a nivel decorativo, el idóneo tendremos que hacer el ejercicio de evaluar si cumple o no con sus necesidades.
Ligado íntimamente con esto, hemos de tener cuidado con las corrientes de aire si queremos conservar la Flor de Pascua todo el año. No las toleran nada bien. Además, si vivimos en un clima cálido y decidimos trasplantarla directamente en el suelo, tendremos que hacerlo resguardando la planta de las heladas.
2. La temperatura, otro aspecto fundamental para la Poinsettia
Uno de los cuidados de la Flor de Pascua decisivos para su salud. Lo ideal es que nuestra planta esté en un espacio de entre 16 y 22 grados. Un rango ideal para su mantenimiento durante el año. Si vemos que nuestra planta comienza a tirar las hojas inferiores, es que está sometida a grados de más.
Además de esto, no podemos desatender la humedad ambiental. Cuando la temperatura de nuestra casa sube, hemos de humedecer forzosamente el aire. De no hacerlo y exponer a nuestra Poinsettia a un clima demasiado seco, comenzará a perder las hojas.
3. El riego, moderado y sin excesos
La Flor de Pascua es sumamente sensible a los excesos de riego, tanto en lo que respecta a sus raíces como en lo que compete a mojar sus hojas. Por eso, no solo es importante medir cuánto regamos sino, también, cómo lo hacemos. Lo recomendable es aplicar un máximo de dos riegos a la semana, incluso si el ambiente de nuestra casa es caluroso. Saber si nuestra planta precisa uno o dos riegos pasa por comprobar un aspecto: la Poinsettia demanda un sustrato siempre ligeramente húmedo.
Sobre la forma de regar, podemos olvidarnos de la regadera. Lo ideal es colocar agua en el plato inferior, dejar que la planta beba lo que necesite durante entre 15 y un máximo de 20 minutos, y retirar el agua sobrante.
Decisivo para que mantenga el colorido de sus hojas pero, también, para que florezca. Darle a nuestra Flor de Pascua un ambiente muy luminoso es fundamental para su bienestar. Es más: si notamos que las hojas inferiores de la planta comienzan a caer, nuestra Poinsettia nos estará indicando que le falta luz. Durante los meses de frío, estar cerca de una ventana puede ser una ubicación perfecta.
Eso sí: precaución. La Poinsettia solo puede recibir luz directa en meses de baja incidencia solar, como sucede en invierno. Tanto en primavera como en verano, el sol directo quemará sus hojas.
5. El abonado, importante para su crecimiento
El periodo de crecimiento de la Flor de Pascua es durante los meses de noviembre, diciembre y enero. Por eso, nunca está de más echarle una manita para promover esa evolución propia de esta época que hace de nuestra planta una espectacular.

Para conseguirlo, lo ideal es usar un abono para plantas en flor cada 15 días y diluido en el agua de riego.
Y ahora que conocer los cuidados de la Flor de Pascua solo queda disfrutar de ella. Una belleza que marca el comienzo de la Navidad pero que, también, puede acompañarnos el resto del año.

