El otoño es el momento idóneo para preparar nuestras plantas para ese momento vital que llega con el frío: el aletargamiento del invierno. Una fase en la que las plantas no crecen y tan solo se preparan para la primavera siguiente. Una de las plantas que tendremos que vigilar en este mes es el rosal. Porque ahora, en pleno otoño, es un momento perfecto para realizar cuidados del rosal con vistas a que pasen mejor el invierno.
Unas tareas que no solo lo ayudará a superar el frío de los próximos meses sino, también, a crecer con más fuerza cuando los días de sol regresen.
PLANTAR Y TRASPLANTAR
A pesar de lo que pueda parecer, este es un mes estupendo para plantar rosales. Aunque la intensidad del sol ha disminuido, durante este mes y hasta que comiencen las heladas es más que habitual ver los últimos coletazos del verano en forma de floración en muchos rosales en climas templados. Por eso mismo, si estamos pensando en preparar la decoración de nuestro jardín para el próximo año, podemos aprovechar el mes de octubre para plantar nuevos rosales en él.

Imagen: Marianella
Y, de la misma manera que Octubre es un buen mes para plantar, también lo es para trasplantar. En muchas ocasiones, el primer destino de un rosal es siempre una maceta. Un gesto que permite ver si la planta crece correctamente en los primeros meses o, incluso, adecuar el emplazamiento en el que está buscando que florezca mejor. Sin embargo, con vistas a que pueda enraizar con más fuerza y, por tanto, crecer en altura y envergadura, es más que recomendable aprovechar el otoño para trasplantar a una maceta de mayor tamaño. Lo que sí es importante es esperar a que el rosal haya tirado todas sus flores para realizar el trasplante.
Este es uno de los cuidados del rosal más sencillos de llevar a cabo. Un consejo: si tienes dudas sobre cómo plantarlo o trasplantarlo, échale un vistazo a este otro post de Consejos Verdecora.
UNA PODA DE RETOQUE PARA AYUDAR AL ROSAL
Otro de los cuidados del rosal en esta época del año es lo que se llama la poda de retoque. Gracias a ella, no solo estaremos ayudando a la planta a esa especie de hibernación que genera el frío sino, también, previniendo que las inclemencias propias de esa estación lo puedan dañar.
Para empezar, es importante que la poda se realice una vez haya caído la primera helada del otoño. De esa manera, nos estaremos asegurando de que la planta ha detenido ya su crecimiento vegetativo. Si nos apresuramos, podemos encontrarnos con que la poda aliente la creación de nuevas ramas que, con la llegada de las heladas y dada su juventud, puedan congelarse estropeando consigo la rama completa.

Imagen: marimbajlamesa
La poda de octubre es una poda ligera (recordemos que la poda en condiciones se realiza en el mes de marzo) y consiste, fundamentalmente, en recortar 1/3 de la longitud de las ramas haciendo especial hincapié en las ramas centrales. Esto se debe a que son estas ramas las que más sufren el viento y las heladas.
Y un consejo: con vistas a no dañar a la planta, es importante que utilicemos las herramientas de poda correctas. En el caso de los rosales mini o normales, será suficiente con unas tijeras de mano. Sin embargo, para rosales trepadores o viejos (que ya se han convertido en un arbusto), es importante que contemplemos sierras o serruchos. De esta manera, nos estaremos asegurando que los cortes de la poda que realicemos sean limpios y siempre sin producir desgarros.
Y, con estos consejos, solo queda uno más: esperar a la primera noche de helada para poder preparar el rosal para el frío.
