Son las fiestas por excelencia de Valencia. Esas que congregan a oriundos y visitantes en un encuentro en torno al fuego, la pólvora y las flores. Las Fallas no dejan indiferente a nadie. Y, quizás porque es una de las tradiciones más arraigadas en el tiempo, Las Fallas tienen un amplio anecdotario. Un gran número de curiosidades que van más allá de figuras que arden o una ciudad que se engalana para recibir las fiestas y que, además, nutren el mito de que son unas fiestas únicas.
Por eso, para descubrir esas cosas particulares que convierten Las Fallas en unas fiestas excepcionales, os animamos a descubrir diez anécdotas curiosas de los días que hacen de Valencia un espectáculo de color y fuego.
1. El origen de Las Fallas son los carpinteros: así de curioso y de real. El gremio de carpinteros de Valencia honraba la festividad de su patrón, San José (el 19 de marzo), prendiendo fuego a los restos de virutas y muebles que tenían en sus talleres. Esta tradición buscaba bendecir los talleres de cara a la primavera.Un punto de partida para las fiestas que conocemos a día de hoy que nacieron, como quien dice, casi por casualidad pero que conservan ese mismo espíritu: quemar las tristezas del invierno para empezar un nuevo ciclo con más alegría.
2. Dalí también fue diseñador fallero… y controvertido: en los años 50, la importancia de Dalí no pasaba desapercibida ni siquiera para Las Fallas. Un motivo más que suficiente para encargarle el diseño de una falla que trajo de cabeza a su constructor por las dificultades técnicas de crearla pero, también, a la ciudad. La Valencia de 1954 no estaba acostumbrada a una falla tan moderna y, es a día de hoy, que se sigue recordando este diseño de Dalí como «la falla más extraña de la historia de Las Fallas» (representaba una corrida de toros surrealista en la que, incluso, había un busto mitad Picasso mitad Dalí) pero también la más emblemática.

3. Las Fallas han crecido con los años: en sus orígenes, los monumentos falleros eran modestos y pequeños. Tan pequeños que se podían llevar únicamente entre cuatro personas en un sencillo palio. Sin embargo, con el paso de los años, los artistas galleros comenzaron a realizar cada vez escenas de ninots más complicadas y de mayor tamaño. Una evolución artística que ha llegado hasta la espectacularidad que conocemos hoy.
4. Unas fiestas con nombre de antorcha: el nombre de Las Fallas es, nada menos, que una palabra de uso medieval en el valenciano de entonces. Procedente de un latinismo y abreviada, falla daba nombre a las antorchas que se colocaban en las torres de vigilancia de la ciudad.
5. Ninots hechos con cera: dado que el tamaño no era muy grande, se utilizaba la cera porque ardía mucho mejor. Con el paso del tiempo y la complicación de las creaciones artísticas falleras, se utilizan tanto corcho como otros materiales (que, además, son mucho más espectaculares a la hora de arder).

6. Toneladas de flores para honrar las fiestas: la ofrenda a la Virgen de los Desamparados es uno de los momentos más esperados de Las Fallas. Pero, más allá de esta tradición que es común para todo valenciano (creyente o no), lo más curioso es saber cuántas flores se utilizan cada año para componer un manto (el de la Virgen) que ocupa toda la plaza en la que se encuentra. Y la cantidad no deja indiferente a nadie: el año pasado, nada menos que 17 toneladas de flores formaron parte de la ofrenda. Un auténtico espectáculo compuesto de claveles (es la flor fallera por excelencia) rosas, blancos y rojos.
7. Buñuelos de calabaza, emblema fallero: no hay fiesta en España que no tenga su propio dulce típico. Y, en el caso de Las Fallas, son los buñuelos de calabaza los protagonistas. Antaño, estos buñuelos se preparaban en todas las casas valencianas para honrar a quienes visitaban Valencia con motivo de las fiestas. Y, además, ver a las buñoleras (señoras que tenían sus pequeños puestos de buñuelos) frente a las diferentes fallas de la ciudad era una de las estampas más típicas de la ciudad.
8. No siempre ha sido el 19 de Marzo el día por excelencia: en realidad, la tradición de los carpinteros que dieron lugar a Las Fallas era quemar la noche del 18 de Marzo como manera de comenzar el día de San José y sumarle buena suerte haciendo las quemas durante la noche.
9. Cinco kilos, el peso de un traje de fallera: la espectacularidad de su corte, sus telas y sus bordados convierten sin duda alguna los trajes de fallera en un auténtico espectáculo. Sin embargo, es importante saber también que llevarlo supone un auténtico ejercicio físico. El peso medio de cada vestido oscila entre los tres y los cinco kilos, pero incluso hay trajes que suman más kilos a esta cantidad.
10. 120 kilos de pólvora para la Mascletá: la traca final de Las Fallas es un auténtico espectáculo de pólvora que conlleva nada menos que más de 100 kilos de pólvora. Una cantidad máxima que es la que permite el Ayuntamiento de Valencia (aunque, en 2008, hizo una excepción y permitió nada menos que el doble para honrar el fin de las fiestas).
Imágenes | Olga Pérez, Distrito Fallero, FreshWater 2006