Cuidados del rosal en verano

Cuidados del rosal
Es la flor preferida de muchos aficionados a la jardinería y no les faltan motivos para ellos. «La reina del jardín», como se considera a la Rosa, es sin lugar a dudas una de las flores que más pasiones levantan por su belleza, la variedad de colores y tipologías, y su versatilidad (crece perfectamente plantada en el suelo pero, también, en una maceta).

El mes de junio es conocido como el mes de la rosa, y no le faltan motivos para ello. Es en este mes que acaricia el verano cuando esos rosales que hemos cuidado con esmero en otoño y a finales del invierno comienzan con su floración.

Un momento más que esperado que podemos hacer que nos acompañe durante todo el verano si sabemos darle lo que necesita: cuidados sencillos para conseguir grandes flores. ¿No merece la pena?

ABONO Y RIEGO, CLAVES PARA EL ROSAL

Antes de que comience el calor veraniego, es importante cuidar del rosal. A pesar de que es una planta arbustiva más que resistente, también es cierto que no es recomendable descuidarla. De nuestros cuidados dependerá que florezca con fuerza y brío durante los meses de verano.

Para empezar, tendremos que eliminar aquellas rosas que ya estén marchitas. Este gesto permitirá a la planta concentrar su energía en la floración de nuevas rosas. Para eliminarlas de la planta, bastará con cortarlas sin entrar a podar en condiciones en lo que respecta a las ramas.

Cuidados del rosal antes del verano

Dado que disfrutar de la floración es el objetivo de este mes, conviene ayudar a nuestros rosales con una capa de abono. Algo que tendremos que hacer antes de que el mercurio comience a subir grados (para evitar quemar la planta) y que debemos contemplar de dos maneras distintas: por un lado, el abono nutritivo (basado en una buena capa de orgánico); por otro, un abono de floración (que ayude a la planta a regalarnos su preciada flor).

Y con la llegada del calor, algo que no podemos descuidar es el riego. El rosal invierte mucha agua en crear cada una de las rosas que disfrutamos, por lo que es importante mantener siempre a tono sus reservas hídricas. Para ello, lo más recomendable es que hagamos riegos en profundidad (uno de los mejores consejos para el mantenimiento de las plantas en verano, según vimos en este otro post). Al igual que ocurre con otras plantas, no es recomendable que mojemos ni sus hojas ni sus flores (ya que, mientras las primeras pueden pudrirse, las segundas pueden oxidarse) sino, únicamente, suministrarle agua en el corazón de la planta: sus raíces.

PODAR CHUPONES Y PREVENIR PLAGAS

Por último, tenemos dos tareas importantes que llevar a cabo. Dos que no solo ayudarán a que nuestro rosal esté sano sino, además, nos ahorrarán más de un disgusto.

Por un lado, con el comienzo del verano es momento de eliminar los chupones. Con este término nos referimos a esas ramas que suelen nacer de la base del rosal y que no dan flor. Estos chupones no son más que un robo de energía para un rosal, motivo más que suficiente para que los podemos (con cuidado de no dañar el tronco principal del arbusto).

Cuidados del rosal: podar chupones y evitar plagas

E, incluso más preocupantes que los chupones, hay que prestar especial atención a las enfermedades y plagas. Entre las enfermedades más comunes del rosal se encuentran hongos, motivo por el que no es recomendable mojar sus hojas. Hongos como el Marsonina (caracterizado por crear unas manchas negras rodeadas de un halo amarillo en las hojas) y el Oídio (que nos avisará de su presencia mediante un polvo blanquecino sobre las hojas).

En ambos casos, al igual que sucede con el pulgón (la plaga más común del rosal) existen fungicidas y plaguicidas específicos para terminar con ellos y poder gozar de las rosas en todo su esplendor.

Si todavía no tienes un rosal, descubre nuestra variedad aquí>> Rosales