La Hoya carnosa es una de esas plantas de interior a las que nadie se resiste por el secreto que encierran. Lo que parece durante meses una más de nuestras plantas, con un follaje elegante y sencillo, se transforma de pronto con sus espectaculares ramilletes de flores estrelladas, brillantes y con un aroma muy particular. Algo que podemos disfrutar si conocemos en detalle cuáles son los cuidados de la flor de cera.
Originaria del sudeste asiático y de Australia, la flor de cera u Hoya carnosa es una de las plantas verdes más valoradas tanto por su espectacular floración como por su resistencia y la facilidad de su cultivo. Un aspecto que hace de esta planta, que puede disfrutarse tanto como parte de nuestras plantas colgantes de interior fáciles de cuidar como entre las trepadoras, una sumamente atractiva. Y es que, a pesar de que son sus flores lo más singular, no olvidemos que sus hojas gruesas y cerosas hacen de ella una planta ornamental perfecta para cualquier espacio.
Por su presencia, tanto en flor como sin ella, veamos en detalle cuáles son los cuidados de la Hoya carnosa y algunos trucos para conseguir esa floración tan deseada que no podrás parar de mirar.
- EMPECEMOS CONOCIÉNDOLA: CÓMO ES LA FLOR DE CERA
- CUIDADOS DE LA HOYA CARNOSA O FLOR DE CERA
- 1. Una ubicación luminosa, fundamental en los cuidados de la flor de cera
- 2. Temperatura cálida y estable, crucial para su correcta salud
- 3. Un sustrato suelto y aireado, algo a lo que prestarle atención
- 4. Riego y humedad ambiental moderados, vital en los cuidados de la Hoya carnosa
- 5. El abonado, una ayuda para la floración
- 6. La poda, una labor secundaria
- 7. El control de plagas, el último de los cuidados de la flor de cera
- TRUCOS PARA FAVORECER LA FLORACIÓN DE NUESTRA FLOR DE CERA
- 1. Mucha luz, el primer motivo por el que no florece la flor de cera
- 2. Ambiente estable, otro truco crucial
- 3. Ligero estrés hídrico, clave
- 4. Cuidar los pedúnculos florales, fundamental
EMPECEMOS CONOCIÉNDOLA: CÓMO ES LA FLOR DE CERA
Aunque es habitual tener una imagen mental de cómo son sus flores, la flor de cera tiene más secretos de los que parece y que conviene entender para ponerla en valor.
Para empezar, es importante repasar qué son las plantas epífitas para hacernos una idea de cuáles son sus necesidades. En la naturaleza, esta preciosa planta de la familia Apocynaceae crece sobre plantas o troncos de los árboles además de hacerlo suspendida de sus ramas. Aunque podríamos pensarlo, no es una planta parasitaria pero esta característica natural nos da muchas pistas sobre cuáles son sus necesidades de riego y humedad ambiental.

Al margen de su follaje, la principal característica de la Hoya carnosa son sus flores estrelladas y dispuestas en ramilletes de carácter esférico cuyo aspecto perfecto nos hace pensar que son artificiales. Las flores, con una textura cerosa y el centro de color más intenso que el resto, se agrupan en grupos de entre 10 y 30. Algo que hace de su floración un bellísimo espectáculo.
CUIDADOS DE LA HOYA CARNOSA O FLOR DE CERA
1. Una ubicación luminosa, fundamental en los cuidados de la flor de cera
Por sus orígenes, uno de los cuidados de la flor de cera más exigente es cumplir con sus necesidades de luz ya que necesita recibir mucha iluminación pero siempre de carácter indirecto. Una clave para el crecimiento compacto de la planta, para la buena salud de sus hojas pero, sobre todo, para conseguir la tan deseada floración.
La Hoya carnosa es una planta perfecta para tener cerca una ventana luminosa en la que reciba luz tamizada, en estanterías con buena luz o, incluso, en macetas colgantes colocadas estratégicamente para ella.
Además agradece estar en espacios con buena ventilación.
2. Temperatura cálida y estable, crucial para su correcta salud
Como buena planta de origen tropical, la flor de cera necesita estar en ambientes con temperaturas templadas y estables. El rango ideal para ella es entre los 18 y los 26 grados.
Además de no exponerla a menos de 10 grados, en cuyo caso la planta sufre; es importante que no sufra cambios bruscos de temperatura ni esté expuesta a corrientes de aire frío.
3. Un sustrato suelto y aireado, algo a lo que prestarle atención
Como buena planta epífita que se disfruta en maceta, entre los cuidados de la flor de cera debemos contemplar mimar el suelo en el que crece. Para su correcto desarrollo, necesita un sustrato muy aireado y con un drenaje excelente.

Lo ideal para ella es utilizar un sustrato para plantas verdes al que añadiremos una cantidad de perlita o de fibra de coco. Por último, recuerda revisar que la maceta en la que se encuentra tiene orificios de drenaje para evitar la pudrición de las raíces.
4. Riego y humedad ambiental moderados, vital en los cuidados de la Hoya carnosa
Uno de los cuidados más delicados de la flor de cera, ya que tolera mejor la sequía que el exceso de agua. Recordemos, además, que al margen de que sus raíces son sensibles al agua de más sus hojas carnosas almacenan agua. Por esta razón, lo ideal es esperar a que el sustrato esté prácticamente seco antes de volver a regar. Algo que en primavera y verano tendremos que hacer cada 10 días, y que en meses de otoño e invierno tan solo entre los 15 y 20 días.
Tan importante como esto es la humedad ambiental. La flor de cera no soporta los ambientes secos, por lo que debemos ofrecerle una humedad ambiental moderada ya sea a través de pulverizaciones o creándole una atmósfera húmeda.
5. El abonado, una ayuda para la floración
Y uno de los cuidados de la Hoya carnosa que contribuirá a su desarrollo en todos los aspectos. Seguir una pauta regular de abonado durante los meses de crecimiento, que se dan en primavera y verano, ayudará a la salud general de la planta sino que también estimulará la floración.

Para ello, lo ideal es utilizar un abono líquido para plantas de flor cada tres o cuatro semanas diluido en el agua de riego. Con la llegada del otoño, suspenderemos el abonado.
6. La poda, una labor secundaria
Si bien la Hoya carnosa no necesita podas como tal, sí podemos aplicarla en momentos concretos para promover el crecimiento de la planta. Así a finales de invierno o comienzos de primavera, conviene retirar tallos demasiado largos y ramas secas o dañadas.
Importante evitar siempre eliminar los pedúnculos florales ya que, de hacerlo, nos perderemos su floración.
7. El control de plagas, el último de los cuidados de la flor de cera
El último de los cuidados de la flor de cera que debemos considerar y que está siempre ligado a cómo la cultivemos. La Hoya carnosa puede verse afectada por cochinilla, pulgón y araña roja: tres de las 10 enfermedades más frecuentes en plantas de interior que podemos evitar con gestos tan simples como mantener una correcta humedad ambiental.

En caso de que detectemos la presencia de cualquiera de estas plagas en nuestra flor de cera, lo ideal es utilizar cuanto antes un insecticida específico que frene su avance.
TRUCOS PARA FAVORECER LA FLORACIÓN DE NUESTRA FLOR DE CERA
A pesar de que los cuidados de la Hoya carnosa son sencillos, es habitual que muchos amantes de las plantas se pregunten por qué no florece la flor de cera. Lejos de una única respuesta, son varios los motivos por los que nos priva de su preciosa floración y que podemos evitar sabiendo qué promueve la aparición de sus singulares flores de néctar ceroso.
1. Mucha luz, el primer motivo por el que no florece la flor de cera
Es, sin lugar a dudas, el factor decisivo para la floración. Colocar nuestra flor de cera en un espacio con mucha iluminación es prácticamente una garantía para disfrutar de sus flores.
2. Ambiente estable, otro truco crucial
Como sucede cuando nos preguntamos cómo hacer florecer una orquídea cada año, a la flor de cera no le gustan los cambios de sitio. Es más: cambiarla de ubicación con frecuencia puede ser sinónimo de retrasar su floración e, incluso, de que no florezca. Por eso lo ideal es ofrecerle un ambiente estable.
3. Ligero estrés hídrico, clave
Si queremos estimular la floración, nada como alargar el tiempo entre riego y riego.
4. Cuidar los pedúnculos florales, fundamental
Los tan preciados ramilletes florales nacen de los denominados pedúnculos florales. Unos que podemos identificar fácilmente ya que permanecen una vez las flores cumplen su ciclo y caen. Para promover que vuelvan a producir flores, es importante no podarlos ni estropearlos.
Y ahora que conoces los cuidados de la flor de cera ¿te animas a disfrutar de su belleza natural? ¡No te arrepentirás!




