Cuidados de una mascota albina

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Tener una mascota albina va mucho más allá de que sea completamente blanco. Si tenemos un perro, un gato o un hurón albino (es muy común entre estos últimos animales), hay otras características especiales que podremos notar a simple vista: excesiva visibilidad de su piel (de color rosáceo), ojos azules y, generalmente, pupilas rojas.

Aunque es en esencia algo menor (el hecho de que sea albino), en muchas ocasiones esta condición genética puede determinar factores del bienestar del animal.

Más allá de esto, tener una mascota albina supone prestar especial atención a algunos de sus cuidados. Unos que, además de sencillos, nos ayudarán a lo fundamental cuando se tiene cualquier animal de estas características: que esté sano y sea feliz.

EL CUIDADO DE LA PIEL DE UN ANIMAL ALBINO

A la falta de pigmentación en su cuerpo es, precisamente, a lo que se debe la apariencia blanca inmaculada de un animal albino. Algo que puede notarse en esa piel rosácea que se puede ver entre el pelo, en el hocico, la tripa, las orejas y las almohadillas de las patas.

Cuidados de las mascotas albinas
La visible coloración rosácea de un animal albino es una de las señas de identidad de este capricho genético

Lejos de ser un detalle sin importancia, es en su piel donde radica gran parte de su salud. Su coloración no solo hace que estos animales estén más expuestos a la incidencia de los rayos solares sino que, además, sean fotosensibles. Un buen motivo para, en el caso de los perros, evitar su exposición solar en las horas de más incidencia y, en el de los gatos, procurar que a pesar de que sea su sitio preferido no tomen esos comunes baños de sol junto a las ventanas.

Gracias a estos pequeños gestos, podremos evitar no solo que su fotosensibilidad aumente sino, además, una de las dolencias más comunes en animales albinos: la dermatitis solar. Una respuesta de la piel que suele darse en gatos de avanzada edad (a partir de los 10 años) y que supone el paso previo a un cáncer de piel canino o felino.

A pesar del gusto por los baños de sol de los gatos, tendremos que evitarlo si queremos cuidar de su piel
A pesar del gusto por los baños de sol de los gatos, tendremos que evitarlo si queremos cuidar de su piel

OBSERVAR LA CAPACIDAD DE ESCUCHA DE UN ANIMAL ALBINO

Otra de las señas físicas más características más comunes en un animal albino es que sean sordos. Algo que, en el caso de los perros, puede mal entenderse como falta de obediencia y que, en el caso de los gatos, se suele achacar precisamente al hecho de serlo.

Si tenemos un animal albino, es más que recomendable hacer la prueba de si escuchan o no correctamente. Algo que no lograremos detectar llamándoles por su nombre sino haciendo un test sencillo: tirando, cerca de ellos, algo al suelo. Si no existe reacción alguna por su parte, habremos confirmado que tenemos un animal sordo en casa.

¡Pero tampoco pasa nada! Curiosamente y al igual que ocurre en los humanos, los animales sordos también desarrollan otros sentidos para suplir el que les falta. En este caso, suele ser el sentido del tacto por lo que son capaces de notar las vibraciones en el suelo a falta de poder hacerlo con las orejas. Algo que les hace sumamente receptivos a juguetes con texturas (en el caso de los perros, son perfectos para ellos los juguetes con estrías; mientras que, en el caso de los gatos, la mejor elección son los que contienen plumas).

Y la pregunta es: ¿qué arreglamos sabiendo que nuestro gato es sordo? Lógicamente, no vamos a poder paliar este problema pero sí tener algunas consideraciones específicas para que su vida sea más sencilla y, sobre todo, mejor.

Y tú ¿tienes un animal albino?, ¿qué particularidades tiene el tuyo? ¡Cuéntanoslo!