Es una auténtica joya natural tan fascinante como atractiva y mucho más fácil de disfrutar de lo que podríamos pensar. Disfrutar del alga Cladophora pasa por conocer en detalle los cuidados del marimo. El nombre que recibe este llamado musgo japonés y cuya traducción lo dice todo: marimo procede de la combinación japonesa de la palabras «mari«, que significa bola; y «mo«, que se traduce como algas.
Si bien durante mucho tiempo ha sido una de las plantas de acuario más habituales por su carácter de filtro natural, las posibilidades decorativas del marimo lo han transformado en una de las plantas de tendencia. Rompiendo con ese emplazamiento habitual de ser parte de un ecosistema de peces, es posible disfrutarlo en un simple jarrón con agua. Una forma de disfrutar de la Cladophora y de todas esas cosas que hacen de ella algo simplemente excepcional.

Por su belleza sencilla y natural, veamos en detalle qué es la Cladophora de acuario y cómo tenerla en casa en perfecto estado tanto si tenemos peces como si no.
- ¿QUÉ ES UN MARIMO?
- El peso del marimo en la cultura japonesa
- CUIDADOS DEL MARIMO: QUÉ DEBES SABER PARA DISFRUTARLO
- 1. La iluminación, uno de los cuidados del marimo que más debemos cuidar
- 2. El agua, siempre limpia y fresca
- 3. La temperatura, mejor fresca
- 4. El movimiento, uno de los cuidados del marimo que garantiza su forma
- 5. El plantado, un aspecto que no debe preocuparnos de la Cladophora en acuarios
- 6. La limpieza, una labor que debemos llevar a cabo cada cierto tiempo
- 7. La reproducción, el último de los cuidados que debes conocer
¿QUÉ ES UN MARIMO?
Aunque se considera erróneamente como tal, un marino no es realmente una planta. La realidad es que este musgo japonés es, en realidad, una aglutinación de algas Cladophora aegagropila que forma bolas compactas y de carácter denso. Su estructura es esponjosa, con una textura uniforme en toda su superficie. Y no: a pesar de que se llama popularmente musgo japonés, tampoco es un musgo.
El marimo vive de forma natural en lagos fríos y se puede encontrar en Japón, Islandia y Estonia.
El peso del marimo en la cultura japonesa
Japón rinde pleitesía a la Cladophora, hasta el punto de que es una especie vegetal protegida. Pero es tal el peso que tiene el marimo en su cultura que su existencia y nombre tiene su propia leyenda, que asegura el origen mágico de este mal llamado musgo japonés.
Según la cultura japonesa, en la isla de Hokkaido vivía al pie de un lago una joven llamada Marimo. Tales eran su belleza y bondad que tenía muchos pretendientes a los que ella rechazaba porque esperaba la llegada del amor verdadero. Según la leyenda, mientras paseaba un día cerca del lago Marimo vio a un pescador que había caído al agua y trataba de llegar a la orilla. Ella se lanzó al agua y, aunque consiguió rescatarle, Marimo desapareció en el fondo del lago.
Así y según cuenta la leyenda, en el lugar donde desapareció esta joven los aldeanos encontraron al día siguiente unas bolas verdes y esponjosas que brillaban con la luz. Un hallazgo que les hizo pensar que era el espíritu de Marimo, que se había transformado en algas para cuidar del lago.
Desde entonces, en la cultura japonesa el marimo simboliza amor, protección y buena suerte.
CUIDADOS DEL MARIMO: QUÉ DEBES SABER PARA DISFRUTARLO
Tanto si estamos planteándonos cómo elegir plantas para acuario como si queremos tener un marimo simplemente en un jarrón, conviene saber algo importante. El marimo tiene una gran capacidad de adaptación además de ser apto, incluso, para quienes se inician en cuidar plantas por su bajo mantenimiento.
Y no solo eso: si, cuando nos planteamos cómo montar un acuario queremos incorporar esta estructura algal, lo hacemos estaremos ayudando a nuestro pequeño ecosistema. Su presencia disminuye la proliferación de algas ya que se alimenta, precisamente, de las mismas sustancias que éstas. Es más: las gambas y camarones, entre otros habitantes del acuario, encuentran sumamente interesante «picotear» el musgo japonés. No es preocupante ni dañino para él: solo están alimentándose de las partículas que atrapa.
1. La iluminación, uno de los cuidados del marimo que más debemos cuidar
El marimo no es exigente con la luz, y la prefiere siempre indirecta o moderada. Sin embargo, debemos saber algo importante. El marino no puede recibir bajo ningún concepto luz directa del sol. No solo no la tolera sino que, de estar expuesto a ella, comenzará a adquirir una tonalidad marrón. Un color que nos está indicando que sus células se han dañado y que nuestra Cladophora está muriéndose.
En el caso de tenerla en acuarios, admite a la perfección un acuario de iluminación media.
2. El agua, siempre limpia y fresca
Uno de los cuidados del marimo que no debemos desatender, ni en acuario ni en jarrón. Para estar sano, además de agua limpia y fresca demanda un cambio de agua cada máximo dos semanas, especialmente si el recipiente es pequeño.
En lo que respecta al cultivo en jarrón, un inciso en lo que respecta al agua. Aunque admite agua del grifo, lo cierto es que si está muy clorada o es un agua con mucha cal nuestro marimo se puede dañar. Lo ideal es que el agua en el que se encuentre sea filtrada o reposada.
3. La temperatura, mejor fresca
Teniendo en cuenta que suele vivir en lagos, podemos hacernos una idea de su nivel de resistencia. Aunque en la naturaleza el marimo puede soportar incluso temperaturas por debajo de cero, no es lo ideal. En el cultivo doméstico, lo idóneo es que el agua en el que esté se encuentre entre los 15 y los 25 grados.
Tampoco tolera las temperaturas elevadas.
4. El movimiento, uno de los cuidados del marimo que garantiza su forma
Es importante comprender que el marimo adopta esta forma como consecuencia de rodar, ya que es propia de aguas poco profundas y con cierta corriente. Por esta razón y para mantenerlo como bola, es importante que tenga cierto movimiento. Si la tenemos en un acuario, será tan sencillo como dejar que se mueve con la corriente creada por la bomba de agua. Si lo disfrutamos en un jarrón, tendremos que ayudarlo.
Para hacerlo, lo idóneo es girarlo suavemente a mano en pequeños recientes. De esta manera, conservará la forma redondeada al tiempo que estaremos ayudando a nuestro marimo a eliminar la suciedad.
5. El plantado, un aspecto que no debe preocuparnos de la Cladophora en acuarios
Y es que podemos olvidarnos directamente de lo que supone su plantación porque el marimo no lo necesita por su carácter móvil. Dado que está sujeta a la corriente del acuario, no necesita arraigar en ningún espacio aunque es recomendable utilizar una grava fina.
Lo que sí es recomendable es colocarla en la parte delantera del acuario para que pueda lucirse en condiciones; y colocarlas de forma agrupada. Importante también: si nuestro acuario no tiene la suficiente corriente, es interesante cambiarlas de ubicación cada cierto tiempo. De no hacerlo, se aplanarían por el lado sobre el que estén apoyadas.
6. La limpieza, una labor que debemos llevar a cabo cada cierto tiempo
Ayudar a nuestro marimo a desprenderse de la suciedad es algo que debemos llevar a cabo cada cierto tiempo. Para ello, lo ideal es colocar nuestra Cladophora bajo agua corriente y pasar los dedos por su superficie, sin apretarla ni dañarla. De esta manera le ayudaremos a desprenderse de restos que hayan podido acumularse o cualquier otro desecho.
7. La reproducción, el último de los cuidados que debes conocer
La Cladophora es un alga de crecimiento lento. Si bien es cierto que con un aporte mayor de CO2 o un incremento de luz podemos promover su desarrollo, tendremos que ser cautos al hacerlo. Sobreestimularla puede ser perjudicial para ella.
Si nuestro marimo tiene ya un buen tamaño, debemos plantearnos propagarla. Para ello, bastará con dividir en dos la bola para obtener nuevas plantas con las manos limpias. Hecho esto, es importante mover diariamente nuestra Cladophora para que todas las zonas del alga reciban la misma cantidad de luz.
¿Te animas a tener un marimo en tu casa? ¡No te vas a arrepentir de disfrutar de este pedacito de naturaleza casi mágico!




