Es, probablemente, uno de los árboles más demandados por los amantes de la jardinería. Y es perfectamente lógico. Más allá de su increíble presencia, capaz de acaparar todas las miradas, los cuidados del arce japonés palmeado son sumamente sencillos. Dos factores que, unidos a su característica rusticidad, hacen de él uno de los favoritos tanto para diseñar un jardín como para cultivar en maceta. Porque esa es, precisamente, otra de sus bondades: disfrutarlo no pasa, obligatoriamente, por plantarlo en el suelo.
Enamorarse perdidamente de este árbol de pequeño tamaño es inevitable. El Acer Palmatum, nombre botánico, cuenta con unas hojas que asemejan los dedos de una mano y terminan en punta. Pero, por más atractiva que sea esta peculiaridad, la auténtica belleza se descubre con la llegada de los meses de otoño. Un momento en el que adquiere una coloración entre roja y púrpura que da paso a la pérdida de hojas propia del invierno.
Sea por la razón que sea, merece la pena conocer los cuidados del arce japonés palmeado. Unos que consiguen acabar de convencernos ¡si no lo estábamos ya! de incluirlo entre nuestras plantas.
- 7 CUIDADOS DEL ARCE JAPONÉS PALMEADO
- 1. El tipo de suelo, importante para el desarrollo de este árbol ornamental
- 2. La ubicación, uno de los cuidados del arce japonés palmeado más importantes
- 3. La temperatura, un aspecto del que podemos despreocuparnos
- 4. El riego, frecuente pero sin excesos
- 5. El trasplante, siempre al comienzo de la primavera
- 6. El abono, uno de los cuidados del arce japonés palmeado a realizar anualmente
- 7. Las plagas, el último de los cuidados del Acer Palmatum
7 CUIDADOS DEL ARCE JAPONÉS PALMEADO
Aunque su nombre pueda hacernos creer que se trata de una planta exclusivamente japonesa, no es así: también puede encontrarse en estado natural en Corea. Tanto en un territorio como en otro, crece con un denominador común: en tierras altas. Un detalle que ya nos da idea de cómo pueden ser los cuidados del Acer Palmatum en lo que respecta a temperatura e, incluso, necesidades de luz.

Al margen de esto, hay otro detalle importante a tener en cuenta. El arce japonés palmeado no es un árbol de gran envergadura. Aún plantado directamente en el suelo, no suele superar los seis metros de altura. Un tamaño que compensa sobradamente con la forma de su copa, de carácter plumoso y redondeado. Es, probablemente, por este detalle de su morfología por lo que es uno de los árboles más cultivados en el mundo de los bonsáis.
Así que veamos cómo cultivar este precioso árbol. Uno que nos demandará más bien poco para crecer y desplegar toda su belleza. Eso sí: tengamos en cuenta que los cuidados del arce japonés palmeado tienen pequeños matices según su lugar de cultivo. Unos que conviene atender debidamente por el bien de la planta.
1. El tipo de suelo, importante para el desarrollo de este árbol ornamental
A diferencia de otras plantas de exterior, el Acer Palmatum es exigente con el suelo. Por una parte, hay que contemplar que demanda estar plantado en un suelo fresco. Pero no es la única exigencia: necesita un pH bajo de entre 4 y 6. Algo que obliga, de entre los distintos tipos de sustratos, a usar uno para plantas acidófilas tanto si cultivamos en suelo como en maceta. Si lo plantamos directamente en suelo, es fundamental que éste no sea calcáreo. En caso de serlo, tendremos que corregirlo para que cuente con la acidez que necesita.

Más allá de este aspecto, es fundamental contemplar que es uno de esos árboles que demanda un buen drenaje. Algo que, sobre todo en el cultivo en maceta, tendremos que vigilar de cerca.
2. La ubicación, uno de los cuidados del arce japonés palmeado más importantes
Un detalle que tendremos que cuidar mucho. El arce japonés palmeado no admite sol directo, ya que sus hojas no toleran el calor. Por esa razón y especialmente si vivimos en un clima cálido, lo ideal es que lo plantemos en un lugar en el que reciba luminosidad pero pueda estar fresco.
Además de esto, también es importante evitar lugares ventosos sobre todo cuando es joven. Sobre todo si está plantado en suelo, un exceso de viento puede llegar a partir sus ramas.
3. La temperatura, un aspecto del que podemos despreocuparnos
A diferencia de otros árboles, como los cítricos, el Arce Palmatum soporta heladas rigurosas de hasta menos 10 grados. Es más: necesita ese frío para poder rebrotar en condiciones con la llegada de la primavera. Así que, a menos que vivamos en un clima muy extremo, no tendremos que preocuparnos por él en los meses de invierno.
Pero, igual que es altamente tolerante al frío, no lo es al calor. Por eso, si los veranos del lugar en el que vivimos son muy rigurosos, tendremos que procurarle una buena hidratación.
4. El riego, frecuente pero sin excesos
Es, probablemente, el cuidado más exigente de este maravilloso árbol. Y decimos esto porque el Acer Palmatum no tolera la sequía. Pero no es la única peculiaridad: también demanda ser regado con agua de lluvia o, en su defecto, agua ácida.
Respecto a la pauta de riego, tendremos que ajustarla a la época del año. Lo ideal es regar entre dos y tres veces por semana, llegando a un máximo de cuatro riegos en los meses de calor. Mucho ojo: de la misma forma que no tolera la sequía tampoco soporta los encharcamientos.
Para que el árbol se desarrolle correctamente, abónalo durante la primavera y el verano. El fertilizante usado debe ser específico para este tipo de plantas. En caso de duda, acude a un profesional.
5. El trasplante, siempre al comienzo de la primavera
Trasplantar un arce japonés palmeado debe hacerse en un momento concreto. Es importante que llevemos a cabo esta tarea en el comienzo de la primavera, antes de que el árbol comience a brotar y siempre que ya no haya riesgo de heladas.
Si tenemos nuestro árbol en maceta, tendremos que trasplantarlo cada dos años a una maceta ligeramente más amplia. Y no, no podemos dejarlo pasar: si el sustrato se apelmaza con el paso del tiempo y los riegos, lo más probable es que asfixie las raíces de nuestro arce.
Si la idea es trasplantarlo a un lugar definitivo del jardín, también tendremos que aprovechar ese momento del año. Y no solo eso. Más allá de saber cómo trasplantar una planta correctamente, tendremos que preparar a conciencia el terreno. No solo tendremos que hacer un hueco lo suficientemente amplio para que quepa bien el cepellón. Además, tendremos que rellenarlo con sustrato para plantas ácidas.
6. El abono, uno de los cuidados del arce japonés palmeado a realizar anualmente
Si queremos que nuestro árbol crezca en condiciones, es fundamental que lo nutramos con la llegada de la primavera. Pero no solo eso: para que el fertilizante haga correctamente su trabajo, tendremos que prolongar su aplicación también durante el verano.

Tan importante como cumplir con esta regularidad es elegir correctamente el tipo de abono. Dadas sus características, el ideal es uno específico para plantas ácidas. Solo así nutriremos a nuestro arce en las proporciones que demanda sin alterar la composición del suelo.
7. Las plagas, el último de los cuidados del Acer Palmatum
Dado que hablamos de una planta increíblemente rústica, su resistencia a las plagas es elevada. Sin embargo, no nos confundamos. Si no cultivamos correctamente nuestro árbol, es más que probable que las plagas hagan acto de presencia.
Si tiene un exceso de humedad, podrá verse aquejado de hongos o de cochinilla algodonosa. Si por el contrario el ambiente es seco, podríamos encontrar pulgón y araña roja.
Y teniendo estos cuidados del arce japonés palmeado en cuenta, ya solo queda disfrutar de su increíble atractivo verde en los meses cálidos y rojo con la llegada del otoño.

