Es una de las plantas de interior más singulares y, quizás por eso, la favorita de interioristas e instagramers. Disfrutar de su peculiar belleza pasa por conocer a fondo los cuidados de la alocasia zebrina. Una planta que cuenta con otras denominaciones que nos dan pistas de cómo es: la planta cebra, o la planta oreja de elefante. Y por peculiares o dispares que puedan parecernos ambos sobrenombres, tienen toda la lógica. Los pedúnculos o tallos de sus hojas simulan el lomo de una cebra, mientras que el movimiento de las mismas nos recuerda a las de los paquidermos. ¡Una suma súper exótica que podemos disfrutar dentro de casa!
Los cuidados de la alocasia zebrina no son, en resumen, demasiado complicados. Tan solo hay que tener muy presente cuáles son sus orígenes. Y es que hablamos de una planta procedente de los humedales de países como India, Malasia o Filipinas. Una procedencia que marca de manera natural las necesidades de agua, luz y temperatura de esta increíble belleza natural.
Perfecta para poner un toque tropical y diferente, su valor como planta ornamental es innegable. Y es que, más allá de su forma y colorido, hablamos de una planta con un porte erguido y llamativo. Una presencia única que podemos conseguir conociendo los cuidados de la alocasia zebrina, y dándoselos a la nuestra.
- 7 CUIDADOS DE LA ALOCASIA ZEBRINA O PLANTA OREJAS DE ELEFANTE
- 1. Luz, fundamental en los cuidados de la alocasia zebrina
- 2. Temperatura tropical, otro de los cuidados de la alocasia zebrina a vigilar
- 3. Riego abundante, clave para su desarrollo
- 4. Humedad ambiental, otra de sus exigencias
- 5. Abonado, adecuado a cada época del año
- 6. Trasplante, siempre en primavera
- 7. Plagas, el último de los cuidados de la alocasia zebrina a contemplar
7 CUIDADOS DE LA ALOCASIA ZEBRINA O PLANTA OREJAS DE ELEFANTE
Conocer los cuidados de la alocasia zebrina es apostar por su crecimiento. Solo dándole exactamente lo que necesita podrá mantener ese ritmo de desarrollo que la caracteriza. Y no nos referimos únicamente a su evolución en vertical. Nos referimos, sobre todo, a que con las condiciones adecuadas la alocasia zebrina despliega sus enormes y características hojas. Una auténtica maravilla vegetal que decora por sí misma cualquier espacio.
Veamos cuáles son los cuidados de la alocasia zebrina y, de paso, algunos trucos para mejorar todavía más sus condiciones de cultivo. Porque esa es otra de las bondades de esta planta: si le prestamos la atención que demanda, podremos disfrutarla durante muchísimos años. ¡Merece la pena hacerlo!
1. Luz, fundamental en los cuidados de la alocasia zebrina
Algo lógico, dado que hablamos de una planta de orígenes tropicales. La iluminación es vital para que la alocasia zebrina se desarrolle correctamente. Pero no solo por eso: también juega un papel importantísimo en la coloración de sus hojas y su tallo e, incluso, en la posición de sus hojas. Sin embargo, no confundamos luz con sol. Hablamos de una planta que necesita mucha luminosidad, pero que no debe recibir sol directo. El motivo es sencillo: la incidencia solar puede quemar sus hojas y estropearlas.
Aunque lo habitual es cultivarla como parte de las plantas de interior, también es posible plantarla directamente en suelo si vivimos en un clima cálido. De hacerlo, tendremos que hacerlo en una zona de semisombra protegida por plantas de mayor tamaño que le den esa sombra que demanda. La mejor forma de garantizarle la luminosidad que demanda sin un exceso de sol y, a la vez, de darle humedad ambiental.

2. Temperatura tropical, otro de los cuidados de la alocasia zebrina a vigilar
Las necesidades de temperatura de esta planta son las que hacen de ella una planta de interior perfecta. Y es que, por sus marcados orígenes tropicales, no tolera estar en ambientes con menos de 10 grados de temperatura. Solo si le damos calor, la planta crecerá en condiciones.
Cuidado: no confundamos el término calor. Nos referimos a un abanico entre los 20 y los 25 grados. Por encima de esa temperatura, tendremos que vigilar muy de cerca la cantidad de riego.
3. Riego abundante, clave para su desarrollo
Como comentábamos antes, hablamos de una planta procedente de zonas pantanosas. Y estos orígenes son, en sí mismos, una pista explícita de cómo debe ser su riego. La alocasia zebrina demanda un sustrato permanentemente húmedo. Eso sí: esta humedad debe ser ligera, huyendo siempre de los encharcamientos. La mejor manera de saber cuándo es momento de volver a regar es tocando el sustrato. Si la superficie está ligeramente seca, es momento de volver a humedecer.
Si bien en los meses de verano el riego es más intenso, es casi anecdótico en los meses de invierno. Al descender la pauta de luz solar y la temperatura, la alocasia zebrina detiene su crecimiento vegetal. Un hecho que podremos notar en que no generará nuevas hojas. En esa época, lo ideal es descender la pauta de riego hasta la llegada de la primavera.

Y algo importante: sustrato y drenaje. Aunque pueda parecernos secundario, este tándem es fundamental para su bienestar. En lo que respecta al suelo, podemos cultivarla en un sustrato universal o, mejor todavía, en uno específico para plantas verdes. Y, sea como sea el suelo, asegurarnos de hacerle un buen drenaje. Aunque su demanda de agua es alta, necesita poder evacuarla correctamente.
4. Humedad ambiental, otra de sus exigencias
Íntimamente ligado al riego y a la temperatura, hay otro cuidado que no podemos dejar pasar. La alocasia zebrina demanda un buen grado de humedad ambiental. Por eso, en climas secos o en los meses de calefacción, es fundamental pulverizar sus hojas para hidratarlas. No es el único momento en el que debemos llevar a cabo esta tarea.
Si nuestra planta está sometida a temperaturas superiores a los 25 grados, también es indispensable aportarle esa humedad que demanda.
5. Abonado, adecuado a cada época del año
Los cuidados de la alocasia zebrina no son exigentes en lo que respecta al abonado. O, dicho de otro modo, no es una tarea que tengamos que realizar de manera constante. Solo es necesario adecuar el tipo de fertilizante al lugar de plantación de nuestra alocasia zebrina, y reservarlo para una época concreta del año: los meses de sol.

Con la llegada de la primavera, la planta comenzará a rebrotar. Para ayudarla en esta tarea y si está plantada en suelo, lo ideal es abonarla de manera regular con un fertilizante orgánico. Si la cultivamos en maceta, podemos optar por un fertilizante líquido para plantas verdes cada 15 días en primavera o verano.
6. Trasplante, siempre en primavera
Si cumplimos los cuidados de la alocasia zebrina con rigor, nos veremos obligados a trasplantar anualmente nuestra planta. La mejor señal para hacerlo: ver salir las raíces por los agujeros de drenaje. Bastará con ofrecerle una maceta de mayores dimensiones y, para evitarle cualquier estrés, reservar esta tarea para la primavera.
De esta manera, aprovecharemos el momento de despertar vegetativo de la planta para que arraigue correctamente.
7. Plagas, el último de los cuidados de la alocasia zebrina a contemplar
Siendo honestos, hablamos de una planta con una increíble resistencia a las plagas. Pero no nos confiemos. Para serlo, debe estar convenientemente nutrida y, lo que es más importante, limpia. Si eliminamos de manera regular el polvo de sus hojas, la planta presentará una mayor resistencia a cualquier ataque exterior. En ambientes muy secos, puede ser atacada por la araña roja.
Viendo su porte y conociendo los cuidados de la alocasia zebrina ¿te animas a incluirla entre tus plantas? ¡No te arrepentirás!
