Es una de las plantas más habituales en los hogares y, sin duda, sobran motivos para ello. No solo es increíblemente bella y llamativa. Además, cuando se sabe cómo cuidar de un anthurium es imposible no rendirse a sus encantos. Y es que esta preciosa especie nos lo pone sumamente fácil para desplegar su increíble colorido. Tanto que es ideal para quienes se inician en la jardinería, ya que bien puede catalogarse como una planta de bajo mantenimiento.
Saber cómo cuidar de un anthurium pasa, en gran medida, por comprender sus orígenes. Aunque se dispone de forma natural desde Argentina a México, lo cierto es que esta especie fue descubierta en las selvas colombianas a finales del siglo XIX. Una pista, la de su procedencia tropical, clave para comprender algunos de los cuidados que precisa para lucir los intensos colores de sus hojas y brácteas.
Porque ese es otro aspecto que suele llamar a error en lo que respecta al anthurium o anturio. Sus características brácteas rojas no son, a pesar de lo que se cree, flores. En realidad, son únicamente hojas protectoras de la auténtica floración. ¿La parte positiva? Que si seguimos al pie de la letra cómo cuidar un anthurium, disfrutaremos de su increíble colorido durante todo el año.
- 7 ASPECTOS PARA SABER CÓMO CUIDAR UN ANTHURIUM
- 1. Luminosidad, importante para su floración
- 2. Temperatura, un aspecto a vigilar en cómo cuidar un anthurium
- 3. Humedad ambiental, crucial para su bienestar
- 4. Riego, regular pero controlado
- 5. Abonado, solo durante la primavera y el verano
- 6. Limpieza de hojas, un detalle que cuida la salud de la planta
- 7. Trasplantar, el último paso en cómo cuidar un anthurium
7 ASPECTOS PARA SABER CÓMO CUIDAR UN ANTHURIUM
Aunque parezca que el anturio lleva toda la vida entre nosotros, realmente es una recién llegada. Decimos esto porque hace apenas un par de décadas que se cultiva como parte de la lista de las plantas de interior. Un tiempo que ha bastado para convertirla es una auténtica imprescindible para los amantes de las plantas verdes. Y, nuevamente, es perfectamente lógico. No solo cuenta con un follaje abundante y espectacular. Además, sus hojas en forma de corazón le confieren un punto exótico sumamente decorativo para cualquier espacio.

Y sí: en cualquier espacio. Sean como sean los tonos que hayamos elegido para nuestra decoración. Porque, aunque es poco sabido, es posible disfrutar del anturio en más tonos además del clásico rojo. El surtido de colores del anthurium abre sustancialmente el abanico desde el rosa hasta el naranja, pasando por el blanco. ¡Imposible no encontrar el adecuado para nuestra paleta de colores!
Así que veamos cómo cuidar un anthurium. Una planta que, más allá de su espectacularidad, esconde un secreto a voces sumamente valioso para nuestra salud. Elegirla es, además, beneficiarnos de su capacidad de filtrar el aire ya que es una de las plantas purificadoras que limpiarán tu hogar. ¿Cómo resistirse a ella?
1. Luminosidad, importante para su floración
Dado que procede de zonas selváticas, el anthurium demanda buena luminosidad. Es más: solo si dispone de buen luz indirecta podrá crear sus características brácteas y, por tanto, su floración. Puede sobrevivir en espacios con poca luz, pero es importante saber que lo más probable es que solo disfrutemos de sus hojas. Su lugar ideal: cerca de una ventana.
Cuidado con esto porque no podemos confundirlo nunca con exponerla a sol directo. De hacerlo, sus hojas podrían quemarse.
2. Temperatura, un aspecto a vigilar en cómo cuidar un anthurium
Por más aclimatada que esté, no podemos perder de vista que se trata de una planta tropical. De hecho, en nuestra latitud se cultiva en interiores precisamente por su necesidad de una temperatura cálida y sin oscilaciones.
Lo ideal es que esté en un espacio con entre 20 y 25 grados de manera constante. Importante conocer cómo reacciona, tanto con frío como con calor. Si la temperatura baja de 12 grados, las hojas se secarán y se pondrán amarillentas. Si sube por encima de 28, tendremos que aumentar la humedad ambiental para que no se resienta.
Importante también mantenerla protegida de corrientes de aire y de fuentes de calor artificial, como los radiadores.
3. Humedad ambiental, crucial para su bienestar
Saber que es de origen selvático nos da una pista importante en cómo cuidar un anthurium. Es una planta que demanda buena humedad en el ambiente para mantener sanas sus hojas. Una razón de peso para pulverizarlas con agua no calcárea, y siempre evitando que se empapen.
Tanto si vivimos en un clima seco como durante los meses de invierno, no está de más darle de manera constante esa humedad que precisa. ¿Cómo? Creándole un micro clima húmedo en la base de la maceta. Bastará con poner agua de manera permanente en el plato inferior. Pero eso sí: separando siempre, mediante piedras decorativas o cualquier otra cosa, la base de la maceta del agua.
4. Riego, regular pero controlado
En nuestra lista de cómo cuidar un anthurium el riego es, sin duda, la tarea que más tendremos que vigilar. Y es que, aunque sea una planta tropical, no tolera el exceso de agua en sus raíces ni demanda humedad constante en el sustrato.
La pauta ideal es de un riego a la semana durante el invierno. Una cantidad que se incrementará en los meses de calor, en los que regaremos entre dos y tres veces a la semana. ¿Cómo saber cuándo toca volver a regar? Cuando el sustrato esté ligeramente seco.
5. Abonado, solo durante la primavera y el verano
Una ayudita importante para hacer que nuestro anthurium crezca todavía más durante los meses de sol. Si bien ya de por sí es una planta con un buen desarrollo, utilizar un fertilizante le permitirá hacerlo con bienestar.

Lo ideal es utilizar un abono líquido específico para plantas verdes cada dos semanas durante la primavera y el verano.
6. Limpieza de hojas, un detalle que cuida la salud de la planta
Otro detalle más para velar por nuestra planta. Mantener sus hojas limpias de polvo permitirá que ese proceso propio de las plantas, la fotosíntesis, se realice correctamente.
Para que esta tarea sea útil, debemos limpiarlas con agua no calcárea.
7. Trasplantar, el último paso en cómo cuidar un anthurium
Es el último de los cuidados a contemplar y el que, quizás, menos nos exigirá. Porque lo cierto es que el anthurium solo demanda un trasplante cada dos años. Y no, no podemos dejarla pasar. Es más: si nos despistamos con esta tarea, será la propia planta la que nos lo recordará. Los síntomas son claros: las hojas nuevas serán mucho más pequeñas, y la creación de brácteas anecdótica. Si eso sucede, es momento de renovar el lugar en el que crece.

Para trasplantar un anthurium, solo tendremos que tomar dos precauciones. Una es utilizar un sustrato específico para plantas verdes. La otra es proveer a nuestra planta de un buen drenaje.
Y, conociendo cómo cuidar un anthurium, solo queda una cosa más: disfrutar de esa increíble belleza que regala sin apenas pedirnos nada.

