Calluna, el brezo que fue escoba

Cuidados de la Calluna
A la Calluna no le faltan motivos para ser una de las plantas imprescindibles para un jardín. Al hecho de ser un arbusto compacto que puede llegar a tener una altura de casi un metro, se le suma algo que la hace más atractiva todavía: una floración de colores realmente llamativos. Un motivo que hace de este tipo de brezo un elemento casi indispensable en cualquier proyecto de paisajismo.

Además de su belleza, la Calluna no solo es una de las plantas más importantes para la medicina natural sino que también supone una ayuda a la Naturaleza. Su singular aroma es de gran atractivo para las abejas, que encuentran en este brezo una planta perfecta para crear una de las mieles de más calidad, y ayuda a la polinización que realizan.

PAISAJE NATURAL Y COMPAÑERA DEL CAMPO EUROPEO

A pesar de que podemos disfrutar de ella en nuestros jardines o balcones, la Calluna es una de las plantas más habituales que crece de manera silvestre en Europa. En países como Irlanda, Escocia o Rusia es habitual verla adornando con su colorido los campos. Es precisamente su disposición natural lo que da una idea de su resistencia: es una planta que se adapta muy bien a terrenos estériles pero, también, a suelos nutridos.

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Además de su uso doméstico, hace años la Calluna tenía un gran valor en la medicina como antiinflamatorio y diurético natural

Tal es su importancia en el campo europeo que la Calluna siempre ha contado con usos diversos alejados de su valor decorativo: no solo eran el combustible natural antaño de los hornos de pan sino que, incluso, en su nombre deja claro el papel de este tipo de brezo hace años. Calluna procede de la palabra griega barrer; y es que, hace años, las escobas se realizaban precisamente con esta planta desecada.

HUMEDAD Y LUZ, CLAVES DE SU CULTIVO

Por sus características, la Calluna es una planta perfecta para quienes no tienen demasiado tiempo para atender el jardín. Los cuidados que requiere son sencillos y, dada la resistencia de la planta, es posible cultivarla y disfrutar de su colorido con relativa facilidad. Para ello, nada como tener claros dos aspectos importantes: el suelo en el que estén y la luz.

Y decimos el suelo en el que estén porque se pueden disfrutar en el jardín pero, también, en macetas. En cualquiera de los dos espacios, la Calluna necesitará algo fundamental: un sustrato no calcáreo y rico en humus que ha de mantener una humedad constante, por lo que ha de regarse entre tres y cuatro veces por semana. Además, es recomendable ayudar a la planta al principio de primavera y verano pero también cuando se acaban los días de sol con un abono orgánico. Algo que ayudará a la Calluna tanto a florecer como a enfrentar con fuerza el invierno.

 

El colorido de su floración es uno de sus principales atractivos decorativos
El colorido de su floración depende de manera fundamental de la luz y las podas

 

Pero, además del sustrato húmedo, la luz es otro de los factores fundamentales necesarios para la Calluna. Aunque necesitan luz tanto para su crecimiento como para su floración, ésta nunca debe ser directa si queremos que la planta crezca sana. Y no nos preocupemos por las bajas temperaturas: la Calluna aguanta bien el frío del exterior en invierno, tanto que es precisamente en diciembre cuando comienza a florecer.

Por último, un consejo: a pesar de la humedad, hay que ser prudentes con el riego. Un exceso o encharcamiento de la planta puede generar que sufra enfermedades por micosis y hongos.

Algo a evitar si queremos disfrutar de la Calluna adornando, incluso, durante el frío del invierno.

Si quieres tener la Calluna en el paisaje de tu casa, descúbrela aquí.