Cuidados de la begonia y variedades

Cuidados de la begonia

Es una de las plantas más habituales en los hogares, tanto dentro como fuera de casa. Y es perfectamente lógico. No solo hablamos de una planta sumamente agradecida y atractiva en su sencilla floración. Añadido, en líneas generales los cuidados de la begonia no implican un gran conocimiento de jardinería. Y decimos en líneas generales porque este género de plantas engloba la friolera de más de 1.500 especies. Por eso y aunque sepamos las máximas de su cultivo, es importante conocer los propios de nuestra planta.

Aunque solamos verla en nuestras latitudes, lo cierto es que hablamos de una planta de origen tropical. Procedente de lugares como el centro y sur de América, Asia y Africa ha logrado hacerse un hueco en nuestros hogares debido a su increíble versatilidad. Un término que hemos de entender de dos maneras distintas. Por un lado, porque ha sabido adaptarse a un clima en las antípodas del de sus orígenes hasta el punto de poder disfrutar de muchas de ellas en exterior. Por otro, porque en esa enorme variedad de begonias que mencionábamos es posible encontrarlas ¡casi! de todas las formas imaginables.

Por todo ello, veamos cuáles son los cuidados de la begonia. Una buena compañera para iniciarse en el mundo de las plantas pero, también, una ideal para quienes ya tienen experiencia.

TIPOS DE BEGONIAS SEGÚN SUS RAÍCES

Antes de entrar en detalle en los cuidados de la begonia, es importante hacerse una idea de los distintos tipos que podemos encontrar. Normalmente cuando hablamos de esta planta, solemos identificarla con la más popular: la clásica begonia de floración continua a lo largo del año. Más allá de ella y aunque sea la más habitual, hay otro buen número de begonias que podemos disfrutar.

Aunque antes hablábamos de un número ingente de especies, que nadie se alarme. A pesar de haber tantísimas clasificaciones, lo cierto es que apenas se usan cerca de 150 en el mundo de la jardinería. Acotando todavía más, todas la begonias se engloban en tres tipologías en las que merece la pena ahondar. Y no solo por conocer más a fondo a nuestra planta: también porque, aunque los cuidados de la begonia son prácticamente los mismos independientemente de su tipología, sí pueden tener ligeros matices según a qué grupo correspondan.

1. Begonia rizomatosa

Hojas de begonia Rex

Su principal característica es que cuenta con un tallo subterráneo o rizoma, que ejerce como reserva de nutrientes. De él parten tanto las raíces que se distribuyen por el sustrato como los brotes aéreos de la planta. Algunas de las begonias rizomatosas más comunes con la Rex y la Masoniana.

Un par de detalles de los cuidados de la begonia rizomatosa: necesita temperaturas por encima de los 15 grados, y solo admite riego cuando la capa superficial del sustrato se ha secado.

2. Begonia tuberosa

Begonia Elatior en flor

Como su nombre indica, la begonia tuberosa cuenta con bulbos en sus raíces. En este caso, son ellos precisamente los que guardan los nutrientes. Por esta razón este tipo de begonias, entre las que figuran la Elatior o la Evansiana, exigen que seamos más constantes con el riego tanto si las cultivamos en interior como si optamos por el exterior.

Cuidados de la begonia elatior
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Otro detalle de los cuidados de la begonia tuberosa es la temperatura que necesitan para vivir con bienestar. Mientras en condiciones normales podemos tenerlas a 13 grados, si están empezando a florecer o en flor necesitarán cinco grados más. Y este punto es importante porque su floración es, precisamente, uno de sus mayores atractivos. No solo es más abundante y espectacular que en el caso de otras begonias sino que, además, también perdura durante más tiempo.

3. Begonia fasciculada

Cuidados de la begonia fasciculada

Es, probablemente, el tipo de begonia más común. Su tendido radicular es como lo que conocemos en la mayoría de las plantas de interior: raíces que se van extendiendo en el sustrato buscando nutrientes. A este grupo pertenecen begonias tan habituales en las casas como la semperflorens pero, también, una de las begonias que últimamente cautivan a los amantes de las plantas: la begonia maculata.

Begonia maculata
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Además de que soportan temperaturas de hasta 10 grados, otra de sus particularidades es que las floración se da en racimos.

CUIDADOS DE LA BEGONIA PARA DISFRUTAR DE ELLA

Al margen de las necesidades específicas de los distintos tipos, en líneas generales los cuidados de la begonia son prácticamente los mismos para todas ellas. Algo lógico si atendemos a esa procedencia tropical que, como sucede con muchas de las que consideramos plantas de interior, marca de forma inevitable su cultivo.

1. Buena dosis de luz indirecta, uno de los cuidados de la begonia fundamental

A falta de entrar en detalles según la especie, la mayor parte de las begonias necesitan una buena dosis de luminosidad pero siempre tamizada. Salvo las semperflorens, no suelen tolerar el sol directo ya que puede quemar sus hojas.

También hay que considerar que un buen número de las tuberosas admiten, incluso, condiciones de semi sombra si bien no es lo habitual en las de cultivo doméstico.

2. Humedad regular en el sustrato y ambiental, fundamental para su crecimiento

La begonia es una planta amante de la humedad pero no confundamos eso con encharcarla. Si bien es cierto que necesita contar con un buen grado de humedad de manera constante, excedernos puede provocar que el sistema radicular se pudra. Más allá de regar cuando realmente es oportuno, es importante que nuestra planta cuente con un sustrato que retengan la humedad pero, a la vez, sean capaces de mantener la aireación.

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¿Y cuál es la pauta correcta de riego? Durante los meses de frío, bastará con un riego cada siete o nueve días; en los meses de calor, tendremos que hidratarla cada máximo tres días. Pero ojo: tan importante como tener buen tino con el riego es saber cómo regar nuestra begonia correctamente. Aunque pensemos que hacerlo con regadera es lo más oportuno, olvidémoslo. Lo ideal es poner agua en el bajo plato de la planta y permitir que sea ella quien se hidrate. De esta manera, evitaremos mojar hojas y flores.

Al margen de esto, la begonia necesita cierta humedad ambiental. Algo que nunca haremos pulverizando sus hojas o flores a riesgo de estropearlas. Lo ideal: colocar un plato bajo la maceta, separado de la base por alguna enmienda o guijarros, con agua para hidratar el ambiente.

3. Temperatura cálida, otro de los cuidados de la begonia que no podemos desatender

Recordemos: las begonias son plantas tropicales. Y por más adaptadas que estén, necesitan ambientes cálidos. El rango ideal está entre los 13 y los 22 grados, y tan peligroso es exponerlas a temperaturas más frías como más cálidas.

Y fundamental: no exponerla a heladas. Algo que tenemos que contemplar tanto en esas macetas que sacamos al exterior como si decidimos plantar begonias en exterior.

Detalle de las hojas de la begonia grandis

4. Buena ventilación, un detalle a contemplar

Aunque pueda parecernos lógico, es uno de los cuidados de la begonia que no podemos desatender. Hablamos de una especie vegetal que no tolera los ambientes cargados y necesita aire renovado para poder mantenerse sana.

Pero ojo: es imprescindible mantenerla alejada de cualquier corriente de aire. Como buena planta friolera, podría comprometer su vida.

5. Poda manual, un cuidado sencillo pero clave para su evolución

Eliminar las flores y hojas mustias es fundamental. Solo quitándole a nuestra planta aquellas partes que ya no van a salir adelante la ayudaremos a crecer. Pero no solo eso: con esta tarea, también fomentaremos su floración.

6. Abonado, importante tanto para begonias de flor como de hoja

Aunque la begonia sea una planta generosa a la hora de crecer, lo cierto es que necesita un poquito de ayuda. O, dicho de otro modo, que seamos regulares a la hora de fertilizar y que lo hagamos convenientemente.

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En las begonias de flor, lo ideal es aplicar una dosis de abono líquido diluido en el riego cada 20 días en época de floración. Para las begonias de hoja, tendremos que optar por un abono para plantas verdes.

7. Vigilar de cerca las plagas, el último de los cuidados de la begonia

Llegamos al último capítulo para cultivar correctamente la begonia. En lo que respecta a las plagas, la lista de insectos a los que les resulta sumamente apetecible no es pequeña. Trips, pulgones y ácaros son los molestos visitantes más habituales. Como sucede siempre que hablamos de eliminar las plagas del jardín o de las plantas de interior, lo ideal es frenar su avance tan pronto los detectemos.

Dejando las insectos al margen, también tendremos que prestar atención a caracoles y babosas. A ellos también les resulta sumamente apetecibles las hojas y flores de la begonia.

Sea de la especie que sea, disfrutarás mucho de ella. Porque algo tiene la begonia que, ya sea de flor como de hoja, es simplemente preciosa.