Elegir arena para gatos no es clave únicamente para su bienestar e, incluso, el bienestar emocional de nuestros mininos. También contribuye enormemente a la limpieza general de nuestra casa. Una razón de peso para que nos tomemos nuestro tiempo conociendo las características específicas de cada una de ellas.
El arenero forma parte de esa rutina diaria de limpieza y, por ese motivo, no solo es importante elegir la arena más adecuada para un gato sino también velar por su correcto mantenimiento. Hay que tener en cuenta que, si bien los gatos son propensos a utilizar sus bandejas de arena casi de una manera instintiva, también son exquisitamente exigentes con su limpieza.
Así que, lejos de elegir a la ligera la primera arena de gato que encontremos, lo fundamental es conocer los pros y contras de cada una de ellas. Una forma de asegurar un mayor rigor de limpieza para nuestro gato y, a la vez, más higiene para nosotros.
TIPOS DE ARENA DE GATO
Mantener en correcto estado de limpieza la bandeja de arena de un gato no es solo bueno para ellos (esto nos ahorrará, por ejemplo, que decida ponernos una queja de reclamaciones utilizando cualquier otro espacio mullido de la casa para hacer sus necesidades) sino, también, para evitarnos a nosotros olores desagradables.
Y, más allá de esto, es importante saber que cada gato tendrá sus propios gustos. O, lo que es lo mismo: que más allá de que conozcamos cuáles son los beneficios de una u otra arena, cada animal nos enseñará cuál es la que prefiere. Algunos gatos no toleran las arenas perfumadas, otros el roce del sílice en las almohadillas… así que tendremos que descubrir qué es lo que nuestro gato demanda.
Conozcamos qué tipos de arena de gato existen y cuáles son las bondades de cada una de ellas:
1. Arena convencional
Habitualmente es de sepiolita. Es la más común de todas, la más económica y la más sencilla de encontrar. Más allá de estos aspectos, su principal beneficio es que su porosidad: gracias a ella, tiene un increíble poder de absorción. Sin embargo, su duración en estado óptimo es más reducida y genera mucho polvo en el ambiente en el que se encuentre el arenero.

2. Arena aglomerante
Una solución perfecta para alargar el estado del arenero. Gracias a su composición (que cuenta con bentonita, un tipo de arcilla) tanto los residuos líquidos como los sólidos se compactan, formando pequeñas pelotas que pueden ser retirados con facilidad. Este gesto permite que el resto de la bandeja se mantenga limpia. En contrapartida, es importante saber que (en líneas generales) también genera polvo y que, según el tipo de arena, puede no ser la ideal para evitar el mal olor.
Dentro de esta gama de arenas de gato, algunas cuentan no solo con perfumes para evitar ese mal olor que mencionamos entre sus inconvenientes, sino también con bactericidas para garantizar la desinfección del arenero.

Si buscamos este tipo de arena por comodidad y mantenimiento pero el tema del polvo nos preocupa, también podemos encontrar otras que cumplen la excepción. Más allá de estar perfumada, lo cual ayuda mucho para evitar malos olores.
3. Arena de perlas de sílice
Una arena perfecta si queremos evitar el polvo y que el mantenimiento del arenero dure un poco más (hasta 30 días si el uso es por parte de un solo gato). Compuestas por silicato de sodio, este tipo de arenas tienen un gran poder absorbente y, además, son ideales para evitar los malos olores. Añadido, gracias a la coloración de sus perlas es posible detectar cuáles son las zonas usadas del arenero y retirarlas.

Uno de los inconvenientes: no es del gusto de todos los gatos, tanto por el tacto de sus perlas en las almohadillas (más grandes que la arena convencional, por lo que es interesante elegir una de microgránulos) como por su origen sintético.
4. Arena vegetal
Las últimas en llegar al mercado. De carácter ecológico, están compuestas por fibras vegetales y virutas de pino. Más allá de ser biodegradable (por lo que podemos retirar los excrementos y tirarlos en el inodoro) y de no generar polvo, es una arena con un gran poder absorbente y neutralizador de olores.

Como inconveniente, es importante saber que este tipo de arenas (por contar con granos muy ligeros) suelen pegarse al pelaje y a las patitas de los gatos, por lo que es habitual que estos restos se queden en los alrededores del arenero.
Y después de conocer cada una de ellas, solo queda preguntarle a un auténtico experto cuál es la perfecta. Sí, hablamos de él: de tu gato. De ese pequeño compañero animal que decidirá cuál de estos tipos de arena quiere utilizar.
Una decisión que, no lo dudes, te hará saber. Así que, como consejo, nada como «escucharle» y lo que es más importante cuando de gatos se trata: cumplir su voluntad.
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