El gato es uno de los animales más venerados a lo largo de la historia. Magia, carácter y personalidad forman parte de la carta de presentación de uno de los animales más populares en los hogares del mundo. Considerados divinidades en el Antiguo Egipto o encarnación del diablo en la Edad Media, la historia de la relación del gato y el ser humano ha sido dual a lo largo de los siglos: amor y odio conjugados en siglos y siglos de convivencia.
Uno de los motivos por los que el gato ha tenido tantas caras a lo largo de la Historia de la civilización se deba precisamente a su carácter. Uno absolutamente diferente al de los perros (animal doméstico por excelencia a lo largo de los siglos) y que, más allá de las particularidades individuales de cada gato, es necesario conocer para no caer en el error humano de mal entender su comportamiento.
Si algo está claro es que en la personalidad felina no se puede generalizar (cada gato como cada persona es único), pero sí hay determinados aspectos que ayudan a definirlo.
EL CARÁCTER DEL GATO
Inquietos, dormilones, independientes, atletas… son muchos los atributos que se atribuyen a la personalidad del gato. Unos que pueden combinarse en un único animal o, por el contrario, definirles en pequeñas parcelas. Algo que sí tendremos que tener claro si apostamos por tener un gato en nuestra vida es que, probablemente, tendremos que rendirnos a ese gesto tan humano de domesticarlo. El carácter del gato no es propenso a cumplir órdenes o responder a pautas marcadas por los humanos sino, más bien, a las que cada gato estipula como parte de su rutina y comportamiento.
A pesar de su carácter indómito, los gatos pueden ser grandes compañeros en el hogar si aprendemos a respetar que, como nosotros, tienen su propia personalidad. Lejos de la creencia popular, no todos los gatos son ariscos o asociales con desconocidos: nuevamente, cada grato es un mundo y es importante identificar su carácter (algo para lo que tendremos que esperar a los 6-8 meses de vida, momento en el que comienzan a forjar su propia personalidad).
Pero, más allá de las particularidades de cada animal, sí hay aspectos que definen a todos los gatos: el instinto cazador (que, en muchos gatos, forma parte únicamente de su manera de jugar con nosotros), el carácter dormilón (un gato puede llegar a dormir hasta 14 horas diarias), la preferencia por la comodidad (son expertos en saber el mejor lugar para descansar) y su espíritu territorial (uno de los motivos por los que, más que dueños, los gatos consideran un espacio su propiedad… y, también, uno de los motivos por los que los gatos prefieres observar un espacio desde determinada altura).

Únicos, especiales, carismáticos e indómitos. Buenos motivos para contar con su compañía como parte de nuestra familia, ¿no crees?
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