Si eres un afortunado dueño de orquídeas y, además, éstas están contentas en su ubicación quizás te has encontrado alguna vez con este fenómeno: los keikis. Una pequeña planta que nace de la propia orquídea, y que supone una oportunidad perfecta de reproducirla. Una réplica exacta y perfecta de la planta madre que, con los cuidados oportunos, podremos trasplantar a una maceta y disfrutar.
La generación de keikis en una orquídea se produce por muchos motivos, aunque también es cierto que podemos (en cierta manera) provocar que la planta los genere. Una manera de reproducir orquídeas que, sin embargo, no es útil para todas las especies: mientras los Dendrobium y Epidendrum generan de manera regular keikis, en otras como la Phalaenopsis es más bien una rareza.
Sepamos cómo identificar estos proyectos de orquídea según el tipo de planta de la que se trate y, lo que es más importante, cómo hacer que se conviertan en una nueva planta.

CÓMO IDENTIFICAR Y PROVOCAR KEIKIS DE ORQUÍDEAS
La reproducción de orquídeas mediante keikis es una reproducción asexual o, lo que es lo mismo, no interviene ningún insecto polinizador en el proceso. Un keiki supone el nacimiento de una réplica de la planta original habitualmente en la vara floral y, en contadas ocasiones, en la base de la orquídea.
Podremos identificarlo porque comenzaremos a ver raíces aéreas nacer. A las raíces le seguirá el crecimiento de hojas, iguales a las de la planta madre. Lejos de interrumpir su crecimiento, lo ideal es que dejemos que crezca considerablemente antes de trasplantarla.
Por considerablemente se suele considerar que las nuevas raíces aéreas tengan entre 3 y 4 centímetros. Otra regla sencilla para saber cuándo es momento de trasplantar un keiki es la regla del 3: al menos 3 raíces, de al menos 3 centímetros y con la compañía de 3 hojas adultas.
Pero ¿cómo hacer que nuestra orquídea genere keikis? Si bien no es una ciencia exacta, hay determinados trucos para procurar que nazcan. Uno de los más habituales en especies como las orquídeas de la familia Phalaenopsis es, tras la floración y tirada de las flores, cortar la vara floral por encima de un nudo en la parte media de la misma. De esta manera y dejando al descubierto el nudo (retirando con mucho cuidado la delgada piel que lo recubre), estaremos fomentando la penetración de la luz y, por tanto, la posible generación de un keiki.

Si, además, le aplicamos a nuestra orquídea algún abono estimulante de floración la estaremos ayudando a tener los nutrientes necesarios para que ese keiki salga adelante.
¿Tienes alguna orquídea con keikis o alguna fruto de uno de ellos? ¡Cuéntanoslo!
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