Son nuestros adorables mayores y, como tal, tenemos que mimarlos. Los gatos ancianos demandan cuidados específicos adaptados a la época de la vida en la que se encuentran. Unos que, en ocasiones, tardamos en aplicar por no saber a ciencia cierta cuándo debemos comenzar a considerar a nuestro minino un gato senior. Algo lógico si contemplamos que hablamos de un animal que, con los cuidados adecuados, puede llegar a vivir hasta 20 años y que, en muchas ocasiones, nos cuesta tomar conciencia de que se ha hecho mayor.
Para poder cuidar como se merece de ellos, es importante conocer los rangos de edad que rigen la edad felina. Se consideran gatos mayores aquellos aquellos que tienen entre 7 y 10 años, mientras que los gatos senior cuentan entre 11 y 14 años. En el último capítulo estarían los denominados gatos geriátricos o gatos ancianos: una consideración que se aplica a gatos de 15 o más años y que equivale a los 80 años humanos. Algo que nos da, haciendo la equivalencia, una idea aproximada de lo que implica esa edad.

Así que descubramos qué implican esos años que van cumpliendo nuestros felinos para su vida, tanto en lo que respecta a su comportamiento como en lo que tiene que ver con sus necesidades. Porque, lejos de esperar a tener gatos ancianos, debemos cuidar de ellos y de su salud desde que alcanzan la madurez.
¿CUÁL ES EL COMPORTAMIENTO DE LOS GATOS ANCIANOS?
Es, probablemente, uno de los indicios de la longevidad en gatos. Quienes viven con un felino saben que si hay algo que define a estas mascotas es su carácter rutinario. Algo que resulta un aliado a nuestro favor, ya que nos permite identificar cuándo presenta algún problema de salud, y que también nos puede indicarnos que nuestro gato está envejeciendo.
Los gatos mayores o maduros comienzan a cambiar de forma sutil su comportamiento hasta que, a partir de los 9 o 10 años, este cambio es mucho más evidente.
CUIDADOS BÁSICOS DE LOS GATOS MAYORES
Atender debidamente a los gatos senior no es tan complicado. Tan solo tenemos que ser conscientes de que compartimos nuestras vidas con un anciano que, como sucedería con un humano, tiene unas necesidades especiales.
Sin embargo, es importante saber cuándo un gato comienza realmente a ser mayor. Lo hacen a partir de los ocho años de vida, por lo que lo ideal es que sea entonces cuando comencemos a tener estos cuidados específicos con ellos.
1. Alimentación específica para gatos mayores
A pesar de que, aparentemente, un gato con ocho años parece estar como siempr,e nada más lejos de la realidad. Es a partir de esa edad cuando sus huesos, músculos y órganos comienzan a trabajar más lentamente. También es el momento en el comienzan a resentirse de la edad. Teniendo esto claro, a partir de esta edad tendremos que comenzar a cuidar más si cabe su alimentación. Un auténtico aval para que su vejez sea más llevadera y más sana.
Uno de los primeros cambios que tendremos que realizar en su alimentación es comenzar a administrarle un pienso para gatos senior. Este tipo de recetas están formuladas con una presencia menor de grasas, para hacer que el organismo de los gatos mayores trabaje menos. También esto se debe a que se trata por todos los medios de evitar el sobrepeso, un auténtico enemigo de los años. Por último, los piensos para gatos senior contienen taurina. Un ingrediente que les ayuda a encontrarse más enérgicos y poder continuar con su vida normal.
Además de esto, tendremos que proveer a nuestro gato de agua limpia y fresca constantemente. Si bien los felinos no son muy dados a hidratarse, con el paso de los años en ocasiones lo hacen todavía menos. Por esta razón, es importante plantearles el agua como algo apetecible e, incluso, controlar cuánta consumen cada día. Es igual de alarmante el exceso que el defecto.
Cuando se trata de gatos mayores con más años, es habitual que la vejez traiga consigo la pérdida de olfato y una dentadura más frágil. Si bien el pienso es positivo, ya que permite eliminar parte del sarro de los dientes del gato, muchas veces no les resulta atractivo. Por esta razón, ofrecer comida húmeda para gatos mayores puede ser clave. No solo tiene una potencia aromática mayor sino que, además, al ser rica en agua en más sencilla de comer y les mantendrá correctamente hidratados.
2. La observación como remedio contra sus dolencias
Los gatos mayores, además de mucha más atención, también necesitan de observación por parte de sus dueños. En la naturaleza, los gatos son presas por lo que se ven forzados a ocultar y enmascarar el dolor. Sin embargo, en los gatos senior es habitual que tengan dolencias como artritis y artrosis. Unas que, sobre todo en aquellos que tienen sobrepeso, pueden resultar sumamente dolorosas para estos animales.
Si tenemos gatos mayores, tendremos que tener la sensibilidad suficiente para detectar si hay algún cambio en su comportamiento. La pérdida de apetito o la falta de actividad pueden ser síntomas de dolor o de otro tipo de enfermedades. Dos razones de peso para que le llevemos al veterinario más pronto que tarde.
Y por último, una precaución: aunque detectemos que los gatos senior tengan dolores, nada de tratarles con medicamentos para humanos. Lejos de ser una ayuda pueden ser absolutamente nocivos para su salud.
3. Control veterinario rutinario en gatos mayores
Como sucede con las personas, los gatos mayores necesitan un seguimiento veterinario más exhaustivo. Lo ideal es que, al menos, dos veces al año visitemos a su profesional médico. Lo más normal es que en estas citas le realicen análisis de sangre, para conocer su estado general; y de orina, ya que los riñones son el gran talón de Aquiles de los felinos.

Pero no es el único: la boca es otro de los puntos flacos de los gatos mayores. Es más: la dentadura puede ser la causante de un buen número de afecciones serias. De ahí que sea recomendable que, incluso antes de que nuestros gatos mayores lo sean, cuidemos de cerca sus dientes. Más allá de esto, si vemos que nuestro gato no tiene apetito puede estar causado por dificultades a la hora de comer. Algo que tendremos que consultar con el veterinario para encontrar la raíz del problema y ponerle una solución.
Por último, nada de desatender las vacunas. Aunque los gatos senior salen menos de casa, eso no significa que estén blindados contra enfermedades infecciosas.
4. Descanso y aseo
Dado que las dolencias de los gatos senior se parecen a las nuestras, es habitual que se resientan de las articulaciones. Algo que nos obliga, como dueños responsables, a proveerles de un lugar más cómodo y acolchado para dormir. Los gatos mayores son amantes de las comodidades, por lo que siempre buscarán echarse en algo mullido y calentito.
Para tener éxito en la elección de su cama para gatos, lo mejor es que le observemos. Si sabemos cuál es el lugar preferido de nuestro animal, tendremos que colocarla en el mismo lugar. O, si nuestro gato ha sido siempre un incondicional del sofá en contra incluso de nuestra voluntad, no está de más colocar una manta solo para él.

Además de mimarle en este aspecto, también nos tocará echarle una mano con sus labores de aseo. Dejar de peinarse es uno de los síntomas habituales de los gatos mayores. Más allá de hacerlo por una mera cuestión estética, esto también ayudará a que los gatos senior ingieran menos pelos en sus labores de acicalamiento.
Esto reducirá la posibilidad de tener una bola de pelos en el estómago. Una dolencia que no solo tenemos que prevenir desde jóvenes sino que, en gatos mayores, puede poner incluso en riesgo su salud. Por eso, tampoco está de más darles pasta de malta para favorecer su eliminación.
5. Ejercicio moderado
Lógicamente, los gatos mayores son precisamente eso: mayores. Ya no saltarán para encaramarse a cualquier parte ni estarán tan predispuestos a jugar. A pesar de ello, tenemos que tratar de mantener una pauta mínima de juego con ellos. Un simple cuarto de hora bastará para que su cuerpo mantenga una cierta buena forma.
Tampoco está de más que, aprovechando los cepillados, les apliquemos ligeros masajes en las patas. Gracias a ellos, pondremos un granito de arena para evitar el anquilosamiento de los músculos.
Y, además de estos cinco cuidados básicos de los gatos mayores, os recomendamos uno más: darle mucho cariño. Una manera de acompañarles en su vejez haciéndoles partícipes de lo importantes que son para nosotros.
Quién sabe. Quizás eso también sea clave para que los gatos senior lo sean todavía más.
