
Es una de las consultas habituales entre quienes se inician en el huerto. La inquietud por saber cómo cultivar tomates es lógica. Se suele decir que es un cultivo complicado y delicado, por lo que suele generar cierta inseguridad. Sin embargo, lo cierto es que cultivar tomates no es ni demasiado exigente ni nada complicado. Basta con conocer sus necesidades y pequeños trucos para llevar a buen puerto nuestra cosecha.
Hay un motivo más para investigar cómo cultivar tomates. Y no nos referimos a sus muchas propiedades nutritivas. Nos referimos, más bien, a una cuestión de disfrute. Una de las mayores ventajas de tener nuestros propios cultivos es poder paladear sabores auténticos. Y precisamente el tomate es uno de esos frutos que, cultivado en casa, despliega una intensidad de aroma y sabores únicos. Uno de los principales motivos por los que es un auténtico must en todos los huertos.
Pero, antes de ver cómo cultivar tomates paso a paso, hay algo importante a tener en cuenta. Hablamos de un cultivo que, si bien no es complicado como decíamos, sí es exigente. Un buen motivo para que, si estamos viendo las claves para empezar un huerto ecológico, posterguemos un poco su cultivo. Para evitar frustraciones, nada como comenzar con cultivos sencillos antes de lanzarnos a descubrir los tomates.
- 7 TAREAS FUNDAMENTALES PARA SABER CÓMO CULTIVAR TOMATES
- 1. Conocer el tipo de tomate que cultivamos, fundamental
- A. Tomates determinados
- B. Tomates indeterminados
- 2. Elegir entre semilleros y, un detalle fundamental sobre cómo cultivar tomates
- 3. Mimar el sitio de plantado, clave para que den su fruto
- 4. Regar de forma regular, otro detalle vital en cómo cultivar tomates
- 5. Entutorar, una tarea que no podemos dejar de lado
- 6. Podar, fundamental para el crecimiento de planta y fruto
- 7. Tener a raya a las plagas
7 TAREAS FUNDAMENTALES PARA SABER CÓMO CULTIVAR TOMATES
Antes de entrar en detalle sobre cómo cultivar tomates, hay que tener algunas cosas claras. A diferencia de otras plantas de huerto que prácticamente se cuidan solas, el tomate exige atención constante. Y no porque sea un cultivo complicado sino, más bien, porque cuenta con una alta demanda de riego. Un detalle que hemos de mimar si queremos que nuestra planta dé correctamente sus frutos.

Teniendo esto en cuenta, es importante conocer cómo cultivar tomates al milímetro. Solo cumpliendo sus cuidados a rajatabla conseguiremos que nuestras plantas evolucionen como deben hacerlo.
1. Conocer el tipo de tomate que cultivamos, fundamental
Por más que pueda parecer secundario, es un detalle clave. Tanto si optamos por las semillas como si elegimos plantones, tener información sobre el tipo de tomate que vamos a cultivar es clave en su desarrollo. En parte, por el trabajo que demandará. Por otra, porque tendremos que elegir una variedad que se adapte correctamente a nuestro clima.
Aunque a simple vista nos parezcan simplemente tomates, lo cierto es que la clasificación de esta planta va más allá. Es más: de qué clase sean determinará en gran medida cómo cultivar tomates. Y es que cada una de ellas cuenta con sus propias particularidades, tanto de crecimiento como de cultivo.
A. Tomates determinados
Su principal característica es que la planta tiene un crecimiento moderado, por lo que no es preciso ni podar ni entutorar. Suelen ser de carácter compacto y arbustivo. Dado que tienen una talla media, son ideales para tener en maceteros o huerto urbano. Otro detalle singular es su forma de dar fruto. Suelen hacerlo en un único momento, por lo que recogeremos la cosecha de una vez.

A esta clasificación de tomates corresponden los tomate cherry, entre otros.
B. Tomates indeterminados
Una clasificación que corresponde para las plantas de tomate de buen desarrollo. Necesitarán tutor y también precisarán que podemos para eliminar chupones que puedan impedir un correcto crecimiento. Por sus necesidades, son más trabajosos que los tomates determinados. Además, necesitan más espacio para crecer tanto en vertical como en horizontal.

Respecto a su fruto, suelen darlo de forma escalonada. Un detalle que nos permite optimizar la cosecha, aprovechándola a medida que nuestros tomates están listos para comer.
2. Elegir entre semilleros y, un detalle fundamental sobre cómo cultivar tomates
Algo muy, muy importante ya que determinará por completo nuestra dedicación hacia las plantas.
Si queremos ver crecer nuestras plantas de cero, tendremos que preparar los semilleros con cierta anticipación. Aunque depende de las variedades, normalmente hemos de empezar a sembrar en los meses de invierno. Eso sí: siempre en semillero caliente, y protegiendo las plántulas del frío. Además, tendremos que trasplantar dos meses después de la plantación inicial.

Si se nos ha echado el tiempo encima, tendremos que optar por plantones. Una alternativa ideal para quienes no quieran renunciar a este maravilloso fruto del huerto. La principal ventaja del plantón es que puede plantarse en primavera o, incluso, cuando el verano acaba de comenzar.
3. Mimar el sitio de plantado, clave para que den su fruto
Sea cual sea el tipo de tomate o de planta, hay algunos aspectos comunes al cultivo de todos ellos. Uno de los más importantes es el lugar de plantación. Un detalle fundamental para el buen devenir de nuestra cosecha. El tomate requiere estar en una ubicación en la que reciba la mayor cantidad posible de sol al día.

Tan importante como la cantidad de luz es el espacio. En el caso de los tomates determinados, no es complicado: no requieren grandes dimensiones. Sin embargo en lo que respecta a los tomates determinados, hemos de prever que la planta pueda expandirse en condiciones. Una razón de peso tanto para guardar una distancia prudente entre planta y planta pero, también, para elegir un espacio amplio para el plantado definitivo.

El último detalle vital en cómo cultivar tomates en lo que respecta al lugar de plantación es el suelo. El tomate es una planta con una demanda de nutrientes elevadísima. De ahí que, para fomentar que los frutos crezcan y se desarrollen en condiciones, tengamos que proveer a nuestras plantas de un suelo rico. Nada como añadir compost al lugar de plantado para procurarles lo que necesitan en su crecimiento.
4. Regar de forma regular, otro detalle vital en cómo cultivar tomates
Si es exigente en el suelo, no lo es menos en lo que respecta al agua. El tomate demanda riego diario desde el principio.

Pero cuidado: no es una planta amiga de los encharcamientos, ni recibe demasiado bien que se mojen sus hojas. De hacerlo, podrían aparecer hongos y arruinar nuestra cosecha. Por eso y más allá de medir el riego, lo ideal es utilizar un sistema de riego por goteo para mantener hidratadas nuestras plantas sin peligro.
5. Entutorar, una tarea que no podemos dejar de lado
Por más que lo consideremos secundario, entutorar es fundamental en cómo cultivar tomates. Mientras en el caso de los tomates determinados no es necesario, en el de los indeterminados supondrá parte fundamental del crecimiento de la planta.
El desarrollo vertical de la planta del tomate sumado al peso de la fruta puede provocar la rotura de la planta. Un buen motivo para que, a medida que comience a crecer nuestra planta, no perdamos de vista cómo entutorar tomates. Una tarea sencilla que debe realizarse sin prisas, ya que es fundamental no estrangular la planta al unirla al tutor para evitar que no corra con normalidad la savia.
6. Podar, fundamental para el crecimiento de planta y fruto
Cuando hablamos de podar tomates, hemos de contemplarlo desde dos puntos de vista distintos.

Por un lado, es fundamental eliminar los chupones de la planta. Identificarlos es tan sencillo como buscar esos tallos secundarios con tallo propio de crecimiento en la axila de la cual parte la hoja. Eliminar estos chupones permitirá a la planta tener energía suficiente para sacar adelante el resto. Pero ojo: no conviene eliminarlos todos. Es interesante dejar algunos por si la planta principal tuviera algún percance en su crecimiento.
Pero no es la única poda que debemos contemplar. Cuando la planta comienza a tener madurez, también conviene eliminar las hojas inferiores. Gracias a este gesto evitaremos que el oidio pueda arruinarnos la cosecha.
7. Tener a raya a las plagas
El último punto y, quizás, el más delicado cuando se habla de cómo cultivar tomates. El tomate es una planta que suele ser objeto y objetivo de diversas plagas. Por eso, resulta vital conocerlas para poder detenerlas a tiempo.

Pulgón, araña blanca o mosca blanca son algunos de los insectos que pueden cebarse con nuestra planta. Y sí: son capaces de matarla. Por eso, es imprescindible saber cómo eliminar las plagas de manera natural. Una tarea que tendremos que poner en marcha tan pronto como detectemos su presencia en la planta.
Pero no es lo único que tenemos que vigilar. El exceso de riego también puede provocar la aparición de hongos como el mildiu. Un enemigo tenaz que tendremos que atajar.
Y ahora que sabes cómo cultivar tomates ¿te animas a incluirlos entre tus cultivos?